viernes, 16 de septiembre de 2011

Campos de minas

El PSOE y su candidato Pérez Rubalcaba ya están convencidos que no podrán ganar las elecciones del 20 de noviembre y han dedicado todos sus esfuerzos para sembrar de campos de minas para que el vencedor pueda avanzar con facilidad en las reformas necesarias, A la espera del descalabro intentan colocarse en un escondrijo público para seguir viviendo de los impuestos después de las elecciones e intentar colocar a aquellos camaradas que puedan quedar descabalgados y gastandose el poco dinero que queda en las en las arcas en subvenciones y ayudas póstumas insertadas en el BOE para sus empresas o tinglados de sus amigos que les permitan sobrevivir el largo tiempo de miseria que les espera.
En estos minutos de la basura están aprobando normas que no van a servir para nada a los españoles y a sus sucesores cuya primera decisión tendrá que ser derogarlas todas ellas. En este sentido va el impuesto sobre el patrimonio aprobado ayer, que aparte de ser injusto es una figura tributaria de muy escaso poder recaudatorio. Volver a imponerlo ahora no va a resolver, ni de lejos, los serios problemas presupuestarios que tiene este país. Algo que ni siquiera podrá ponerse en marcha ya que tienen que ser las comunidades quienes pongan en  marcha la ley y ahora mismo están casi todas en poder del Partido Popular y ellos no están dispuesto a alicarla donde ya gobierna.
En primer lugar, hoy por hoy en el PSOE no hay el menor interés en resolver la crisis económica. A ellos lo que les preocupa es resolver la que se les viene encima si el día de las elecciones se cumplen los nefastos presagios que las encuestas les auguran. Lo que tratan de verdad es de minimizar, en la medida de lo posible, el batacazo electoral mediante la radicalización de sus postulados, tratando de esa forma de cosechar votos entre los caladeros de Izquierda Unida y entre los antisistema.

En segundo término, como su preocupación no es más que de naturaleza electoral, carecen de un verdadero programa por si ocurriera el milagro de que, después del 20-N, pudieran seguir gobernando, solos o con CiU. Los que acusan al PP de no proponer medida alguna para salir de la crisis ahora resulta que no tienen nada que decir al respecto, entre otras cosas porque si consiguen que los de Rajoy no gobiernen, el programa económico que tendrán que asumir será el que les impongan sus aliados parlamentarios de Convergencia i Uniò, les guste o no.
Todos recordaremos los siete años primeros de Zapatero por todo aquello que se pudo hacer y no se hizo que hubiera evitado la caída tan profunda en la crisis, pero lo que no tardaremos en olvidar van a ser los últimos meses de su mandato cuando sabian que se habia ido al garete su proyecto para cambiar la sociedad. Como ya están convencidos que van a perder estas elecciones se ha dedicado a poner minas en todo el territorio que el socialismo tendrá que abandonar para sus sucesores que con toda seguridad tendrán que hacer una política seria. Aquí de lo que se trata es de la más pura y simple demagogia electoralista dirigida a la izquierda más recalcitrante de este país. Para que la derecha en el caso probable que gane las elecciones, tenga todas las dificultades para llevar a cabo su tarea de gobierno y aplicar las recetas que hacen falta en este momento.

1 comentario:

  1. Casto Pascasio Escolá

    Desde luego que si gana el PP, Y NO DEROGA, la gobernación se va a convertir en una carrera de obstaculos. Mientras ello ocurre, no paran de fabricar cortinas de humo, que en todo caso repercutiran en el PP.DE TODAS LAS MANERAS y por lo que...r veo cuando van a Barcelona, no lo deben tener claro, pues todo son contemplaciones para CIU. Es decir, casi todo seguirá igual, pues lo de las Autonomias, seguira sin resolverse y por lo tanto el mismo gasto estructural de ahora.

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