
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la entrevista con TVE. (EFE)
Ayer Pedro Sánchez después de estar desaparecido, rompió su silencio en RTVE. Lo precedieron el desembarco de Valencia y los anuncios de cambios o muy caros o imposibles, de los ministros del ramo en cuestión de subida de pensiones, subida del SMI, supresión de peajes en autopistas, gratuidad de los medicamentos, supresión de concertinas, traslado de dictador... que viene acompañado por una fuerte inyeccion de dinero a la república catalana y a los dos sindicatos anuncios solo anuncios, todo puro marketing bajo la dirección de su gurú particular, Iván Redondo.
Antes de hacerlo los servicios de prensa de La Moncloa se aplicaron a proyectar los hábitos pequeñoburgueses del presidente: 'running' por la mañana, estiramientos, escena entrañable con su mascota, de nombre Turca, y agenda de trabajo de la jornada, con las consabidas reuniones. Por ahí no hubo novedad alguna. O sí: un decepcionante parecido con las más convencionales y tópicas puestas en escena. Ya que estamos de innovaciones 'marquetinianas', quizá su presentación presidencial pudo haber sido más rompedora y original.
Sánchez, presidente por una moción de censura y no por unas elecciones, aseguró que va a agotar la legislatura, es decir, que intentará gobernar hasta junio de 2020. Semejante pretensión constituye un atrincheramiento peligroso.
A la pregunta: ¿cómo gobernar hasta 2020 si el propio presidente reconoció en varias contestaciones a otras preguntas que carece de apoyos parlamentarios para reformas básicas como la laboral? Volverá así la parálisis legislativa ya experimentada con el anterior Gobierno.
En clave económica, Pedro Sánchez apostó por revisar la actual política de bonificaciones de la Seguridad Social y por "destopar" las cotizaciones sociales para garantizar la sostenibilidad de las pensiones públicas, así como por introducir "nuevas figuras impositivas", que el PSOE ya fijo en su programa en el impuesto a la banca y a la riqueza. Miedo da.
El siguiente mensaje consistió en transmitir la determinación del Gobierno de acercar a Cataluña a los presos preventivos del 'procés' una vez haya concluido la instrucción del caso por el magistrado Pedro Llarena. La cuestión resultaría lógica si no fuera porque las prisiones están transferidas a la Generalitat, de tal modo que de efectuarse ese traslado de los reclusos a cárceles catalanas, estos quedarían bajo la responsabilidad de un Ejecutivo independentista. O sea, el máximo responsable de su custodia resultaría ser Quim Torra.
Así que Sánchez nos va a llenar los medios de comunicación de anuncios y promesas, que ni se podrán cumplir ni tampoco pretenden hacerlo, Va a dedicar tiempo a seguir con su campaña electoral que ha anunciado para 2020 o para... cuando sus adversarios estén distraídos.

