Puigdemont Comin y Torra en Waterloo. LEO RODRÍGUEZ EFE
Al ex president, cada vez viajan menos a Bruselas a rendirle pleitesía. La "cumbre" organizada por Carles Puigdemont en Bélgica expresa el fracaso de sus ambiciosos planes sobre el "consell de la república" y la "casa de la república". Gran parte del separatismo le ha dado la espalda. Ya no es el "presidente legítimo" al que había que restituir a cualquier precio, sino un hombre sin partido, rodeado de amigos sin experiencia política y que trata de no desaparecer de la escena política con iniciativas que no acaban de cuajar, como el partido "Crida Nacional per la República" con el que quiere agrupar a todo el nacionalismo.
Lo que el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, había concebido como una gran cumbre del independentismo catalán en su casa de Waterloo en Bélgica -con asistencia de su sucesor, Quim Torra- se ha acabado convirtiendo en una reunión de perfil bajo, sin cita oficial, con representantes de segunda fila y con la ausencia muy visible de la CUP. Tras el fracaso de la convocatoria, los participantes han tratado infructuosamente de esquivar a la prensa trasladando el encuentro a un hotel. No se realizó convocatoria a los periodistas, que finalmente localizaron el lugar, situado a poco más de un kilómetro de la denominada Casa de la República, el centro de reuniones habitual y vivienda de Puigdemont.
Al término del encuentro, Puigdemont y Torra se han visto obligados a dar explicaciones ante los numerosos periodistas que les habían localizado. El objetivo de la reunión, han asegurado, era dar los toques finales al denominado Consell per la República, un nuevo órgano que ha diseñado Puigdemont con su exconseller de Sanidad, Toni Comín, y cuyo objetivo es dar una especie de cobertura institucional a los políticos huidos a Bélgica. Pretenden que funcione como una especie de Gobierno en el exilio.

El independentismo ha puesto fecha a la puesta de largo de su nuevo órgano político en el exterior. El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y su sucesor Quim Torra han anunciado este lunes en Waterloo (Bélgica) que el próximo martes 30 de octubre se presentará en el Palau de la Generalitat el Consell de la República, una suerte de Govern paralelo con sede en Bélgica.
Comín, llamado a ser el presidente de esta organización, la ha destacado como "uno de los instrumentos imprescindibles para desplegar la república" ya que el camino a la independencia necesita algo más que "las instituciones de la Generalitat y la movilización social". La constitución de este consejo catalán debería haber sido presentado en marzo, pero se vio paralizado a causa de la detención de Puigdemont --principal impulsor de la idea-- en Alemania.
Ni Puigdemont, ni Torra ni Comín han querido dar detalles de quién formará parte de este nuevo órgano, cuáles serán sus tareas, cómo se pagará o qué relación tendrá con el Gobierno catalán o con el Parlament. Su presentación formal tendrá lugar el próximo 30 de octubre en el Palau de la Generalitat en Barcelona. Entre sus principales tareas estará la "internacionalización" de la crisis catalana y "aglutinar" a todos los partidos y organizaciones de la sociedad civil que quieren "desarrollar" la República, ha dicho Puigdemont.
El prófugo Carles Puigdemont está en sus horas mas bajas. Se siente aislado en Waterloo, traicionado por el PDeCAT, cuestionado hasta en Junts per Catalunya, su lista de afines, y despreciado por ERC. Solo la llamada de Pablo Iglesias le ha permitido recuperar parte de la ventaja que le saca Oriol Junqueras en la guerra intestina por el liderazgo separatista, pero sigue en fuera de juego.
En lenguaje claro: A la vista del descenso en las recaudaciónes en las festivales y campañas de "solidaridad" organizadas en Cataluña, este es el intento desesperado de Puigdemont para asegurarse su pervivencia. incorporando sus gastos y los de todos aquellos en su dia se se fugaron de la justicia y siguen viviendo a cuerpo de rey a Bélgica, Suiza o Irlanda.....dentro de los presupuestos de la Generalitat.
El prófugo Carles Puigdemont está en sus horas mas bajas. Se siente aislado en Waterloo, traicionado por el PDeCAT, cuestionado hasta en Junts per Catalunya, su lista de afines, y despreciado por ERC. Solo la llamada de Pablo Iglesias le ha permitido recuperar parte de la ventaja que le saca Oriol Junqueras en la guerra intestina por el liderazgo separatista, pero sigue en fuera de juego.
En lenguaje claro: A la vista del descenso en las recaudaciónes en las festivales y campañas de "solidaridad" organizadas en Cataluña, este es el intento desesperado de Puigdemont para asegurarse su pervivencia. incorporando sus gastos y los de todos aquellos en su dia se se fugaron de la justicia y siguen viviendo a cuerpo de rey a Bélgica, Suiza o Irlanda.....dentro de los presupuestos de la Generalitat.


