A medida que transcurre el tiempo, se va viendo con claridad que, aparte de los despistados que se sumaron al principio, este es el Plan B del PSOE para intentar cambiar el signo de unas elecciones que las ven perdidas. Las manifestaciones “espontáneas” se han mostrado como algo perfectamente organizado, capitalizado y dirigido por el PSOE e IU que están contemplando que las encuestas sobre las elecciones municipales y autonómicas pueden ser para ellos una debacle nacional. Para poder echar mano en caso de apuro, la izquierda mantiene durante una serie de organizaciones durmientes bien subvencionadas en institutos y universidades que ahora salen a la calle a intentar modificar por este sistema los resultados electorales.

Basta echar un vistazo a las propuestas de Democracia Real YA –la plataforma ciudadana que promovió las manifestaciones del pasado domingo en más de 60 ciudades de España– para darse cuenta de que, lejos de ser un legítimo, espontáneo y transversal movimiento de protesta contra la falta de alternativas y de soluciones que ofrece nuestra clase política, se trata de un movimiento muy bien organizado por parte de la izquierda para apropiarse del justificado malestar social y proponer políticas aún peores que los problemas que ya padecemos.

Más que a un mayor grado de democracia, a lo que parecería que aspiran los miembros de Democracia Real YA es a una adulteración de la misma. No es de extrañar, por tanto, que partidos como IU o el PSOE hayan querido sacar rédito de esta protesta ciudadana como prueba de ello es la inserción de las reivindicaciones de fueron incluidas dentro de la página web del PSOE. ¿Por qué no han llevado esta concentración a las puertas de la Moncloa donde se aloja el principal responsable del desastre?

A la gran mayoría de estos “indignados” que están en el paro, y que ahora quieren pasar la noche en Sol, si mañana mismo les ofrecieran un empleo lo rechazarían de plano. No merecen ningún respeto los supuestos humillados y ofendidos. Lo único que los humilla y los ofende es que pasadas las elecciones ya no haya dinero para mantenerlos, como hasta ahora. ¿Rebeldes, éstos? Son los mismos que, encuesta universitaria tras encuesta universitaria, dicen querer cambiar el mundo de mayores por el procedimiento de meterse a arrojados funcionarios.

La izquierda es experta en la agitación y en valerse electoralmente de la crispación, como bien quedó demostrado con los movimientos, también falsamente espontáneos, del "Nunca mais", el "Hay motivo" o el "No a la guerra". Todos recordamos el procedimiento usado en los asaltos a las sedes del PP después del atentado a los trenes de Madrid que consiguieron cambiar el rumbo de este país y sumirnos en la época más negra de nuestra democracia justo antes de las elecciones de marzo de 2004.

Ahora, con casi cinco millones de parados, y ante la nula iniciativa del Partido Popular para liderar el malestar ciudadano, es evidente que esa izquierda quiere ocupar semejante vacío, aunque ello suponga convertir una protesta a favor de la democracia en una destinada a pervertir sus bases y a mejorar las perspectivas electorales del PSOE.