
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016 y pasará a los anales de este premio junto a Arafat, Obama, y otros también muy discutibles, por sus esfuerzos en el proceso de paz acordado con la guerrilla de las FARC. El Comité Noruego del Nobel ha destacado del mandatario la "fortaleza" necesaria para afrontar la "tarea" del proceso de paz abierto con la insurgencia más antigua de América Latina tras más de 50 años de conflicto. "Colombianos, este premio es de ustedes. Lo recibo, en especial, en nombre de las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido", ha dicho el mandatario dos horas después de que se anunciara el galardón en la Casa de Nariño, su residencia oficial, acompañado de su esposa María Clemencia de Santos.
Juan Manuel Santos, va arecibir un premio dotado por un millón de dólares justamente cuando el 'no' de los ciudadanos al teórico acuerdo de paz con las FARC está en riesgo de no llevarse a cabo. El Comité toma esta decisión después de que los colombianos rechazaran la rendición prevista por Santos ante el narcotráfico y la guerrilla. Un acuerdo que legalizaba la actividad política de las FARC, dejaba sin penas a los asesinos y olvidaba a las víctimas.
Y es que el 'acuerdo de paz' firmado hace unas semanas por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC no entrará en vigor. Así lo quisieron los 47 millones de colombianos llamados a las urnas al plebiscito celebrado este domingo, donde el 'no' venció por un estrecho margen a aquellos partidarios de aceptar la llamada "rendición de Santos" al narcotráfico. Ahora este acuerdo avalado por Ban ki Moon, Castro, Obama, Maduro y el papa Francisco, va a tener que ser re negociado en su totalidad ante la mirada estupefacta de todo el mundo.
El 'no sumó' 6.430.170 votos, un 50,22 %, frente a los 6.371.911 sufragios del "sí", que representaron un 49,77 %. Una ventaja de 0,45 años que anula el acuerdo de La Habana, que legitimaba a la guerrilla políticamente y permitía a sus líderes una salida al conflicto sin pagar sus delitos.
¿Por qué los colombianos dijeron 'no'
El acuerdo de paz suscrito entre Santos y Rodrigo Londoño, con el aplauso incluso del rey emérito Juan Carlos, estába muy lejos de traer la estabilidad al país. La nueva Constitución no permitía su modificación y contaba con 297 páginas llenas de incongruencias.
El sistema penal “de paz” creaba un modelo de impunidad sin precedentes. Los propios jueces aseguraban ahora que los criminales de las FARC “no son tan malos” y muchos de ellos contaban con penas a la carta para poder salir en poco tiempo de prisión.
El proceso de paz traía también a Colombia una agricultura comunista. Estaba previsto que diez millones de hectáreas entren a formar parte de una “economía campesina, familiar y comunitaria” que dominarían económica, social y políticamente las FARC. El modelo agrario en estos terrenos había sido tomado de Venezuela, donde el chavismo está matando de hambre a la población y la inflación ha crecido hasta alcanzar máximos históricos.
Además, las inversiones previstas en el campo superarían el presupuesto anual del país, por lo que el resto de zonas deberían esperar para mejorar sus infraestructuras. Las FARC habían prometido comida gratuita, alojamientos y pensiones para los nuevos trabajadores.
Las FARC tampoco se verían obligadas a entregar el dinero recibido gracias a los cientos de miles de crímenes cometidos. Los lucrativos ingresos del narcotráfico servirían para ganar elecciones, adquirir medios de comunicación y convertir a la guerrilla en la "dueña legal” del país.