La paranoia del Molt Honorable en la "Maniac Mansion" de Waterloo
El expresidente catalán reside en Bélgica desde que huyó de la justicia - AFP Puigdemont hace probar unos dulces a su seguridad por si estaban envenenados Nadie en «Maniac Mansion» confía en la cordura del que hace un año veían como líder indiscutible La estabilidad nunca fue la característica de Carles Puigdemont. Colérico y bipolar, el expresidente de la Generalitat siembra el desconcierto y una cierta sensación de caos en sus equipos de trabajo. En los últimos meses, sus más estrechos colaboradores le han puesto el apodo de «Maniac Mansion» a su residencia en Waterloo, por sus constantes crisis y desconfianzas. Uno de los últimos debates que sus imágenes desde Bélgica han generado es si había engordado. Lo que podría parecer una cuestión frívola tiene sin embargo una respuesta más grave. Si se le ve más lleno no es porque calme la nostalgia de su tierra comiendo demasiado, sino porque en su última paranoia cree que quieren asesinarle. Sus personas de confian...