viernes, 9 de marzo de 2012

Gobierno & TVE - El enemigo en casa

El desencuentro entre RTVE y el Gobierno difícilmente podría ser mayor. El Ejecutivo de Rajoy quiere abordar la difícil situación que atraviesa el ente público, y para ello considera que debe comenzarse por una auditoría de sus cuentas, y así "analizar en profundidad el uso de los recursos de la corporación e impulsar la reducción de sus costes de explotación", según palabras de Soraya Saénz de Santamaría. Pero la Corporación se niega. Aduce que las auditorías se realizan una vez al año por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), lo que consideran suficiente. La última de ellas se realizó en 2010, y arrojó resultados concluyentes: falta de control en contratos firmados, gestión ineficiente de los recursos, y un sobrecoste de los derechos deportivos, RTVE cerró el ejercicio de 2010 con pérdidas de 42 millones de euros. Niegan la aportación para su examen de los contratos con 62 de sus altos directivos. Concretamente, TVE supuso en 2010 un coste por hogar de 68 euros de nuestros impuestos.

El final de la publicidad en RTVE no le ha sentado bien al ente público. El primer año de TVE sin publicidad se cierra con un agujero de 47 millones de euros. De momento el nuevo modelo de financiación no arranca entre trabas y denuncias.
A sabiendas de que la renovación de cargos puede estar cerca, TVE está haciendo con los informativos como una especie de  guerra de guerrillas contra el Partido Popular comandada por su director general Fran Lorente que fue nombrado por el PSOE en 2006 y que a partir de la dimisión de Alberto Oliart actua como general comandante de la oposición. Siguen y le dan amplísima cobertura a los avatares de Rubalcaba y apenas dan tiempo para el partido del gobierno Ningunean las noticias de la corrupción de Andalucía en un claro desafío y de vez en cuando cuelan en las noticias “errores involuntarios” como la aparición de la imagen de Rajoy junto a una noticia sobre corrupción infantil.
Hace unos días a cuenta de las revueltas estudiantiles en Valencia, comprobé cómo para TVE el asunto tenía una relevancia tal que dedicaban nada menos que más de 20 minutos del informativo y, eso sí, solo 30 segundos a dar la opinión del PP, frente a los minutos y minutos con los que regaban los oídos de los espectadores los líderes socialistas.
El PP cree que tiene el enemigo en casa. Es más, busca soluciones a la carrera para RTVE. Y es que el enfado en Génova es fenomenal por el tratamiento contrario a sus intereses otorgado por la dirección de Informativos a las últimas medidas tomadas por el Gobierno, como por ejemplo la reforma laboral. Tampoco ha sentado bien el sesgo con que se abordó la noticia de la agencia Reuters, según la cual el Ejecutivo habría inflado la cifra de déficit público. En RTVE da la sensación de que, al igual que lo que decía un monje al que iban a echar por deshonesto, circula la frase “para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro”.

Programas que no alcanzan los objetivos de audiencia pactados, películas que se financian sin criterios imparciales, capítulos de series que se graban antes de que se hayan firmado los contratos, derechos deportivos que se encarecen en más de un 50%. Estas son algunas de las anomalías que ha descubierto la Intervención General de la Administración del Estado en RTVE, según el informe provisional de 2010, año en el que la Corporación estuvo presidida por Alberto Oliart. El informe será definitivo una vez que la empresa haya presentado alegaciones.

Dicho informe examina minuciosamente los contratos de los principales programas de TVE y el coste de cada uno de ellos. A tenor de estos datos, el espacio de humor La hora de José Mota es el más gravoso de toda la parrilla (491.000 euros por capítulo, lo que equivale a 12.200 euros el minuto). Entre las series de ficción nacionales, las que le acarrean un mayor desembolso a la televisión pública son Águila roja (913.000 euros la entrega, 11.400 el minuto) y Cuéntame cómo pasó (853.000, 12.100 el minuto).

Otra cuestión son los salarios de presentadores y contertulios que a pesar de haberse anunciado una rebaja de un 10% de los mismos se comenta que por ejemplo Pepa Bueno, Ana Pastor y Ana Blanco podrian estar cobrando cantidades astronómicas. O el contrato de Ana Igartiburu y asi decenas y decenas de los contratos cuyas copias ahora solicita el gobierno y son negados reiteradamente desde RTVE.
Creo que no deberíamos tener una TV pública sometida a unas siglas, ni a las del PSOE, ni a las del PP, sino una televisión abierta, plural y todo lo humanamente objetiva que se merece una sociedad como la nuestra. Este ejercicio diario de sectarismo es una auténtica canallada, una vergüenza que debería sonrojar a los profesionales del medio.

4 comentarios:

  1. Carlos Charly Romero Garcia tve es burracalvo teve¡¡¡¡

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  2. Angel

    Si dan un million a un tennista por hablar, cuando­ pagan a los politicos, presentadores o otros personajes­ quienes saben hablar mejor?

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  3. Pilar Zamora Ruiz

    Si hubiesen ganado el soe al dia siguiente ya habían cambiado la plana mayor de RTVE.

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  4. Libertad Digital

    La televisión autonómica andaluza ha entrado de lleno en la campaña electoral como agente de parte, al servicio del candidato socialista y su desesperada campaña. En dos ocasiones, la Junta Electoral Central ha condenado la falta de neutralidad y las toscas prácticas manipuladoras de Canal Sur para denigrar al señor Javier Arenas y favorecer al presidente Griñán. Han vuelto los planos intercalados que sugieren asociaciones del PP con nefandos delitos. El último ejemplo de este burdo agitprop ha sido una imagen de Rajoy incrustada en un video sobre pederastía.

    En estas condiciones, es lógico que el PP se niegue a que el debate de los señores Arenas y Griñán se celebre en Canal Sur. Habría sido como aceptar una cita con desvalijadores en un callejón oscuro. El PP ha propuesto cuatro escenarios alternativos, entre ellos, el Parlamento andaluz. Pero la propaganda socialista se ha apresurado a presentar el caso como una antidemocrática huida del debate por parte del candidato Arenas, y los comisarios políticos de Canal Sur se han rasgado las vestiduras por su ofendida profesionalidad. Por si faltaba alguien, la asociación de la prensa ha lamentado que se cuestione la independencia de los profesionales de la RTVA, pero en ningún momento se ha lamentado de la manipulación de Canal Sur acreditada y condenada por la Junta Electoral.

    El PSOE se ha atrincherado en los telediarios públicos que aún controla, con el propósito de conservar el régimen caciquil que dirige desde hace treinta años en Andalucía. El caso de los Servicios Informativos de Televisión Española, particularmente sesgados a los intereses del PSOE desde las Elecciones Generales del pasado 20 de noviembre, expresa la actitud numantina de quien ha perdido casi todo su poder y sabe que una televisión pública bajo su control es un instrumento muy valioso en vísperas de unas elecciones autonómicas determinantes y de una huelga general con la que el PSOE volverá por la senda de la agitación callejera como método predilecto de Oposición.

    El presidente Rodríguez Zapatero (con el apoyo del PP) dejó atado el futuro de TVE al diseñar un Estatuto que exige el voto de dos tercios del Congreso para renovar los órganos de gobierno del ente público. El PP es, ahora, prisionero de aquel acuerdo. Experimenta en propia piel la paradójica situación de haber ganado por mayoría absoluta y no poder evitar que los noticiarios de la televisión pública sigan desinformando con descaro en su contra.

    Los jefes políticos de TVE puestos por el PSOE siguen manipulando contra el PP. El señor Pérez Rubalcaba no va a renunciar así como así a una plataforma tan potente. Su modelo es el de Canal Sur y lo explotará mientras pueda, también en TVE. De momento, las Elecciones andaluzas y la huelga general del próximo 29 de marzo se celebrarán entre las advertencias de la Junta Electoral por la falta de neutralidad y el 90 por ciento de la audiencia televisiva de este país expuesta al bombardeo propagandístico del PSOE y de sus aliados en un nuevo Frente Popular: sindicatos, Izquierda Unida, movimientos antisistema, ...

    Está por ver si ese sesgo tercermundista servirá de algo, pero todo indica que el PP se ha resignado y, simplemente, espera a que, con la extinción, en diciembre, del mandato de la Dirección de TVE, llegue su turno de meter las zarpas en los telediarios.

    Ninguno de los dos grandes partidos políticos es inocente en este asunto y, por supuesto, ninguno de los dos se plantea, ni por asomo, prescindir de las televisiones públicas como preciados juguetes de creación de una opinión pública modelada según sus intereses y ambiciones.

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