lunes, 25 de junio de 2012

La suerte del Tribunal Constitucional



La solución planteada por Esperanza Aguirre de convertir el Tribunal Constitucional en una sala del Supremo ha logrado la aceptación de la dirección nacional del PP. Ahora faltará encontrar en momento oportuno para desarrollar esta propuesta, ya lo que ahora no conviene al país es otro incendio político que pudiera desestabilizar una de las patas en las que se sustenta el Estado -en este caso la Justicia- ya de por sí muy devaluada a ojos de la opinión pública.

"Me parece que lo que no se puede en un edificio constitucional como el nuestro es reiteradamente que el TC le enmiende la plana al Tribunal Supremo y entre en cuestiones de valoración de los hechos y de legislación", ha señalado Aguirre, Un tribunal que no está formado por jueces a excepción de su presidente, Pascual Sala, aunque se llaman "magistrados", son "nombrados por los políticos, aunque estas personas sean juristas de reconocido prestigio, por lo tanto, hay que abrir el debate sobre la necesidad del mismo”.

La última sentencia sobre Bildu ha sido la gota que ha colmado el vaso de un órgano totalmente devaluado que ha estado dictando sentencias frente a sentencias del Tribunal Supremo y al sentido común siempre al servicio de intereses políticos del momento. Empezó su andadura con la expropiación de Rumasa, siguió con la aprobación del Estatut de Catalunya, fuente de las discordias territoriales y ahora  con legalización de BILDU y SORTU, las terminales de la banda terrorista ETA.

El Tribunal Constitucional no representa otra cosa que la desconfianza de los políticos hacia el poder judicial que en su conjunto les es más difícil de controlar, por las características de imparcialidad que se atribuyen a la función jurisdiccional. Ya hemos probado el TC y hemos descubierto que es un órgano con un diseño hecho aposta para que los políticos puedan cargarse la Constitución. 

No deja de ser mucha casualidad que la profesora Pérez Vera haya sido la ponente del Estatuto de Cataluña, de la sentencia de Bildu y de la de Sortu. Hace más o menos un año ya se reformó la Constitución por el procedimiento de urgencia. Querer es poder.

6 comentarios:

  1. Martin Sánchez

    Las sentencias del Tribunal Constitucional son un modelo de perversión jurídica y un exponente de cómo la justicia se supedita a la política.

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  2. Más bien hablarás de las diigencia y providnias de inadmisión, que sin fundamento jurídico alguno inamiten el 98% de los recursos. Las sentencias son puñetera excepción y excusa

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  3. Juan Viaña Hernandez

    Buen articulo Xavier Carrió Jamilá como todos los tuys y gracias por el honor de compartir en este grupo.

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  4. Alberto Olivera Muxí

    En verdad en verdad os digo que es una ¿ Institucion ? que es una inutilidad y un sumidero por donde se desperdicia mucho dinero de los contribuyentes , Es una pena mantenerlos

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  5. José Luis Trinquete Gómez

    Sobre todo por no ser Juristas y violar constantemente sus competencias, sirviendo de escudo y amparo a un partido político que goza de mayoría en él mismo en este momento por negarse a su renovación.

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  6. Pilar Zamora Ruiz

    Los del Tribunal Constitucional, son una réplica del "CHAVO DEL 8"

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