jueves, 2 de mayo de 2013

La farsa sindical de cada 1 de mayo



Ayer 1 de mayo se repitió de nuevo el trasnochado espectáculo sindical de todos los años con ocasión del Día Internacional del Trabajo donde en Madrid que los sindicatos UGT y CCOO organizan todos los años. Sus líderes que habían estado sospechosamente callados sin preocuparse por los parados durante la época de Zapatero, soltaron ayer sus encendidos discursos contra el gobierno, no por la desorbitado número de parados sino porque quienes están en el gobierno no son de su camada. Ahora reclaman un pacto para arreglar el desaguisado.

No voy a defender aquí a Mariano Rajoy cuya gestión es cuando menos discutible en cuanto a decisión para atajar el abuso de la casta política y sindical, pero es que el discurso casposo y partidista atrae cada vez menos asistentes, prueba del abandono de sus afiliados que descubren que  estos sindicatos solo actúan para engrosar las arcas sean del sindicato o sus dirigentes gracias a unos cursos de formación que no existen o subvenciones millonarias. Porque el esperpento de ayer y de todos los días por las calles españolas.

A nadie debe de extrañarles, el descrédito de las privilegiadas organizaciones sindicales vaya parejo con el deterioro económico. Muchos españoles recuerdan la complicidad de los sindicatos con la política de Zapatero con respecto a la actual de Rajoy que se parecen cada vez más, cuando éste ni siquiera ha empezado a abordar las reformas que hacen verdadera que es la reforma de la administración pública.

A pesar de que la tasa de paro ha escalado hasta el 27,16% y el número de desempleados ha superado por primera vez la barrera de los seis millones, las manifestaciones organizadas por UGT y CCOO con ocasión del Día Internacional del Trabajo han tenido un ridículo poder de convocatoria, como evidencia especialmente el escaso seguimiento de la marcha que ha tenido lugar en Madrid, menor aun que la del año pasado.

Por mucho que CCOO y UGT digan "No a la austeridad" y reclamen "un cambio de política", ¿a qué austeridad se oponen? ¿A la que nos ha llevado a tener en 2012 el mayor déficit de la UE? ¿A la que ha hecho que la deuda pública pase del 69,30 al 84,20% del PIB en un solo año? ¿Les parece a los sindicatos bien que un Gobierno austero la brutal y empobrecedora subida de impuestos a la que nos ha sometido a los trabajadores? ¿Les parece austero el despilfarro que supone el ruinoso mantenimiento de miles de empresas, fundaciones y chiringuitos públicos a cargo del contribuyente? ¿Les parece austero las todavía cuantiosas subvenciones que el Gobierno sigue brindando a patronal y sindicatos?

Bien estaría que los sindicatos pidan un cambio de política. Pero lo que realmente piden es una vuelta atrás o por lo menos que no cambie nada.. El drama está en que ellos son uno de los principales obstáculos al cambio que España necesita, pues son grandes beneficiarios del injusto e insostenible statu quo.

Ojalá los líderes de CCOO y UGT reclamasen las reformas que Rajoy se niega a acometer, empezando por la destinada a establecer que sean los afiliados, y nos los contribuyentes, los que sostengan a los sindicatos, a la patronal y a los partidos políticos. O la destinada a promulgar de una vez una ley que regule el derecho a la huelga. Ojalá protestaran también contra la irresponsable renuencia del presidente a acometer una auténtica reforma destinada a eliminar duplicidades en el insostenible y disgregador modelo autonómico.

Pero no lo hacen. La única política de crecimiento que respaldan es la que ahonda en la recesión mediante un incremento del gasto público que sólo puede ser sustentado con más impuestos, más deuda o más inflación. Los sindicatos son una parte del problema y pertenecen a esta casta política y de ese sector público que se niega a apretarse el cinturón, por mucho que su peso sea una losa para la recuperación económica y para la creación de empleo. Que nadie se extrañe, pues, del escaso seguimiento de su protesta.

5 comentarios:

  1. az1960

    Pero esta banda de cómplices de esta situación....¿qué dicen ahora?....Ah, que se les acaba su buena vida, claro, que cara más dura, pues nada majos, que hay que ponerse a trabajar, aunque sea una vez en la vida....

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  2. Pepotex

    Claro que tiene que rectificar Rajoy, pero en la dirección opuesta de lo que piden los sindicatos.

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  3. hexafonte

    UGT y CCOO, abandonaron a su suerte a 5 millones de parados, durante el Gobierno de Zapatero... .- Lo que ahorraron en lagrimas al PSOE... se lo premiaron con millones de " €uros del Silencio" porque convencidos estaban, de que con su proverbial demagogia... esta deslealtad remunerada... les saldria gratis y podrian justificarla facilmente, con un par de amagos de manifestaciones desganadas... como prueba de su lealtad a los trabajadores... El problema ahora es, que los 5 millones desempleados de entonces... se lo han tomao como una "charranada sindical " imperdonable... y ahora tenemos la Emergencia Nacional, de 6.200.000 trabajadores en paro... y la que defendian ayer, los Sindicatos UGT y CCOO, por las bajas de perdida de empleo... y las de los que no quieren, ser representado, por ellos... .- De aquellos polvos... ahora estos lodos...

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  4. Jose Campana

    Sr. Cándido Méndez. Ud. Y su homologo de CC.OO. Son corresponsables directos de todo lo que están padeciendo los trabajadores de este país, padecerán y seguirán padeciendo nuestros hijos. Mire a su alrededor, esta satisfecho. 6 millones y pico de parados, han aceptado una reforma laboral infumable. Los trabajadores Españoles, van camino de convertirse en esclavos. Algunos ya lo son. Y Uds. Vendidos al capital, subvencionados hasta las cejas y viviendo de la sopa boba, vendiendo a los trabajadores de verdad, todos los días. No tienen ninguna credibilidad. Su futuro es la refundación sindical en unos sindicatos de verdad. No esta bazofia y teatro miserable.

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  5. Volterfid

    Ningún país, y menos España, puede soportar la llegada masiva de 6.500.000 de inmigrantes en tan poco tiempo. En otros países europeos la inmigración se ha producido a lo largo de muchos decenios. Lo que es más fácil de digerir. Al fracasar la construcción, una actividad destructiva para nuestra economía, unos 3.500.000 emigrantes han ido al paro.

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