martes, 14 de enero de 2014

Bajo palio

Mas abre los actos del Tricentenario de 1714 en la Seu Vella de Lleida

La relación entre política y religión en Cataluña ha sido un hecho evidente en Cataluña desde hace años. No por nada Convergencia se fraguó en la abadía de Montserrat. La mezcla de componentes religiosos y militares en la fraseología de Mas oscila entre el primitivismo y el populismo de frente nacional. Siempre ha sido un hecho constatado que el nacionalismo catalán ha estado siempre alentado desde los púlpitos de una iglesia que en Cataluña apenas le quedan creyentes. Así que los obispos se dedican a pastorear nacionalismo desde los púlpitos, mientras conspiran o negocian según las circunstancias en las sacristías.
 
 Mientras los medios de comunicación catalanes, públicos y subvencionados, exhiben la retórica de un "conflicto" y una "guerra sucia" que es, además, una coartada para tapar la corrupción. Pero esta cortina de humo no sólo alcanza a los responsables del saqueo del Palau de la Música o a Oriol Pujol, que acaba de ser reimputado, esta vez por soborno lo que ha fustrado los planes del mentor y padre de la criatura que se pretendía fuera el continuador de la dinastía.
El desfile junto al alcalde en la catedral de de Lleida y posterior discurso donde dijo, por ejemplo, que las bayonetas de los catalanes de hace trescientos años son ahora los votos que puede parecer una floritura retórica, pero las constantes alusiones a la resistencia, la guerra, el enemigo, las armas y las bombas se han convertido en uno de los ejes vertebradores e identificativos del separatismo, con declaración de una guerra que solo está en la cabeza de Artur Mas.
Artur Mas acaba de declarar la reanudación de las hostilidades de la Guerra de Sucesión en la catedral de Lérida. Lo último ha sido la incorporación de trabucaires que defendían España ante los franceses en el Bruch hace solo 200 años o las exhibiciones de la Asamblea Nacional Catalana, el brazo cívico del separatismo que organiza recogidas de firmas, ventas de banderas y cadenas humanas, lo que confiere a sus actos un tono francamente sobrecogedor.
La mezcla de componentes religiosos y militares en la fraseología de Mas oscila entre el primitivismo y el populismo de frente nacional, se balancea sobre nociones muy pedestres del sacrificio y el deber y pretende consolidar un marco de nación oprimida, ocupada y sojuzgada militarmente desde hace tres siglos. Escoger la Catedral de Lleida para iniciar los actos del Tricentenari de una guerra entre dinastías, no de independencia, nos retrotrae a épocas mucho más cercanas cuando Francisco Franco acudía a todas las celebraciones religiosas bajo palio, al lado del cardenal de turno.

http://www.324.cat/video/4851892/Un-tricentenari-mes-actual-que-mai

2 comentarios:

  1. Eduardo Galvin Deblas

    ¡Otro perro fascista!!

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  2. Antonio Martinez Valverde

    La guerra civil seguía por Cataluña más encarnizada que nunca, y el feroz Savall llevo a cabo la sangrienta barbarie de Alot, donde fusilo 180 carabineros. El jefe de los contrabandistas que no era otro que el Trinquet consiguió fugarse de la cárcel y unirse a la partida del Savalls, en la que se distinguió por su odio a la Guardia Civil y a los Carabineros. Tenía el Sargento Urquizar mujer y tres hijos en Puig cerda, por tenerlos más cerca del destacamento que mandaba. Una mañana, se presentaron ante la fuerza de la Guardia Civil numerosos Carlistas, mandados por su teniente, que era el Trinquet, el cual conducía amarrados tres niños, el mayor de unos doce años, todos con señales de haber sido maltratados. El trinquet llamó a grandes voces al sargento Urquizar, con insultos soeces, después de responder el sargento, el Trinquet volvió a gritar ¿ conoces a estos chicos?, pues si los quieres dame el fuerte y tu vida; si no te mandare sus cabezas. Pasados unos minutos sin recibir respuesta, el famoso criminal hundió su gran cuchillo en el mayor de los niños, pero tan rápida como fue la puñalada, lo fue un disparo del sargento que destrozo la cabeza del Trinquet, una descarga cerrada hizo desplomarse a varios Carlistas; estos contestaron con sus armas , pero faltos del jefe se dispersaron en fugaz huida

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