domingo, 25 de noviembre de 2012

Límite de velocidad



El Grupo Popular en el Congreso quiere que el Gobierno aumente de 120 a 140 kilómetros por hora el actual límite de velocidad en las autopistas de pago. Los populares han presentado una proposición no de ley para su debate en la Comisión de Seguridad Vial en la que piden al Ejecutivo que valore la posibilidad de este aumento.

El PP no oculta que el trasfondo de esta propuesta es económica. Cree que aumentar el límite de velocidad sería un incentivo más para que los conductores escogieran las autopistas, frente a las carreteras nacionales o autovías, paliando así la delicada situación por la que pasan las concesionarias de estas vías, que en muchos casos son deficitarias. Varias de estas empresas, incluso están ya en concurso de acreedores.

Pero esta medida debería extenderse a aquellas autovías que tuvieran condiciones para ello, aunque la velocidad debería estar siempre condicionada al estado del tiempo y  las condiciones de cada tramo en concreto.

Por ejemplo, entre Alicante y Valencia, puede elegirse entre autopista de peaje con muchas curvas y tramos bastante peligrosos por ser de antigua construcción y deficiente mantenimiento o una autovía mas moderna con muchas mas condiciones de seguridad y menos kilómetros. Por razones de economía desde que se ha salvado el obstáculo del Barranco de la Batalla elijo la segunda por ahorro de tiempo y dinero también. Esta medida me parece bien siempre que el sentido común esté por encima de las razones económicas de la patronal de las autopistas que quizá por la crisis tampoco consigan evitar sus problemas particulares.

2 comentarios:

  1. tricapit

    Esto es demencial. Como cuando bajaron la velocidad a 110 para que ahorrásemos gasolina. Las carreteras deben tener la velocidad límite marcada por la seguridad. si en una carretera es seguro ir a 140, adelante, pero en todas ellas, no solo en las que la concesionaria tiene problemas económicos.

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  2. SuperJ24

    Lamentable. La motivación de la propuesta es, pura y simplemente, intentar salvar a las empresas concesionarias de la quiebra, sin mirar la seguridad de los conductores. Lo de las autopistas de peaje en este país es de traca. Por ejemplo, la mayoría de radiales de Madrid están infrautilizadas, y su necesidad era más que dudosa. En otros casos, como la AP-7, las administraciones están construyendo vías alternativas, libre de peaje, en paralelo, cuando se tenía la posibilidad de recuperar la concesión a bajo coste a los 25 años de construcción de la misma. Pero no se hizo para que continuara el negocio.

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