sábado, 19 de octubre de 2013

El plantón

Soraya invita a Mas a explicar por qué no fue al acto de Foment


Ayer había una reunión de los mas importantes empresarios catalanes en Foment que debía ser presidido por la vicepresidenta Soraya Saez de Santamaría y el President de la Generalitat Artur Mas. Una hora antes Mas ha excusado su presencia al saber que ésta lo cerraría al figurar como presidenta del Gobierno en funciones y no como vicepresidenta del Gobierno en funciones y no como vicepresidenta ya que el presidente de la Generalidad, sólo participa en actos oficiales que presida o cierre él, salvo en el caso de presencia del Rey, del príncipe o del presidente del Gobierno.
 
La deriva separatista del gobierno autonómico catalán ya ha empezado a causar graves daños a la actividad económica de los empresarios. Algunos de los más poderosos, como el eeditor Jose Manuel Lara, o el presidente de Freixenet, José Luis Bonet Ferrer, han mostrado su malestar por la situación en público y han lanzado duros reproches a Mas. Bonet, por ejemplo, ha afirmado en The New York Times que "Cataluña es parte esencial de España", una declaración impensable hace tan sólo un par de meses.
 
Las "deserciones" del empresariado catalán respecto a los planes de ruptura con España de CDC y ERC aumentan día a día. En privado, se quejan de la presión de los consejeros autonómicos, de las peticiones de adhesión inquebrantable, del chaparrón de llamadas que reciben y, además, comentan que el presidente de la Generalidad les habría llegado a decir que los problemas económicos que pueda sufrir Cataluña con la exclusión de la UE son un "daño colateral" del camino "irreversible" hacia la independencia. Alegan que no pueden hablar porque están sometidos a un férreo marcaje por parte de personajes del entorno del president, como su portavoz Francesc Homs uno de los más activos a la hora de recabar apoyos, pero también a la hora de recriminar la supuesta tibieza de una clase empresarial que en su mayoría ha optado por el silencio.
 
En público, el aislamiento de Artur Mas es cada vez más evidente. Ha tomado por costumbre llegar a los actos rodeado de consejeros autonómicos y asesores para evitar el vacío que suele formarse a su alrededor, dado que ningún dirigente empresarial de cierta envergadura quiere que le retraten a su lado. Esa situación fue particularmente evidente durante la entrega de los premios Planeta, el pasado jueves y, según fuentes del propio partido de Mas, influyó tanto en su plante a la vicepresidenta de ayer como el hecho de no presidir el acto porque el protocolo institucional lo había relegado a un segundo lugar. Hasta Joan Rosell el presidente de la CEOE, que hasta hace unos días se había mostrado contemporizador con el "proceso" separatista, ha descalificado el "memorial de agravios" de la Generalidad al decir que todas las Comunidades se quejan del trato de la administración central.
 
Sin embargo, la mayoría de los empresarios y altos ejecutivos catalanes insisten en que no pueden hablar por "razones comerciales", pues temen la capacidad movilizadora del separatismo y que la más leve crítica pueda provocar un boicot a sus productos en el mercado interno. "Víctimas" silenciosas ante los medios, en privado se lanzan a relatar detalles sobre el mesianismo de Mas, su actitud altanera y su pertinaz tendencia a justificar los delirios radicales con frases como "prefiero estrellarme a pasar a la historia como un traidor a Cataluña". Así, los dirigentes económicos que antes prestaban su apoyo "incondicional" a la Generalidad intentan ahora escabullirse del "abrazo" de Mas. Y si Mas no está, de sus "enviados especiales".
 
Ese es el mensaje que recibió el viernes la vicepresidenta del Gobierno durante el acto de entrega de medallas de la patronal catalana, Fomento del Trabajo, cuyo protagonismo junto al plante de Mas dejó en evidencia la "voluntad de diálogo" de los nacionalistas. La dirigente ha rechazado las razones esgrimidas por el Govern para justificar la ausencia de Mas cuando señalan que esperaban una orden preceptiva, que no llegó, que acreditase oficialmente la presidencia en funciones de la vicepresidenta. La dirigente ha rechazado que sea necesario remitir ningún tipo de orden porque la cuestión "está resuelta con carácter general y no hace falta una orden preceptiva".

Al margen de las cuestiones económicas, los planes de ruptura de la federación nacionalista CIU también han disparado las alarmas entre la clase empresarial, que ya no confía en el líder de Unió, Josep Durán, como "encargado de negocios" en Madrid. El mundo financiero catalán también le trasladó este mensaje a Soraya Sáenz de Santamaria, así como que ya dan por finiquitada la federación nacionalista. Auguran un panorama muy complicado para el propio Duran, que de ser un eje de la política catalana se ha convertido en un "bulto sospechoso", según la expresión acuñada por los talibanes de Convergencia. Pero la mayoría en CDC habla ya de la inmolación (o "sacrificio" en la versión de sus cada vez más escasos partidarios internos) de Artur Mas, una especie de "ciucidio asistido" por Oriol Junqueras y las encuestas cocinadas por Francesc Homs (las del sorpasso del líder de ERC) para justificar la creación de una plataforma separatista sin Unió.

LD

5 comentarios:

  1. Juan Crisanto Juliá Camerino

    Es más de lo que trae el separatismo, pero lo ese Sr. es una grosería...

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  2. Raquel Pérez

    Que no nos importa el plantón! No fue, pues él se lo perdió, lo que hay que hablar es del acto, de quienes fueron y de lo bueno que fue y dejar de dar coba a este egocéntrico!

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  3. Antonio Martinez de Saavedra

    Claro y rotundo.

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  4. Maria Del Carmen Bertonasco

    oia se parece a la dostora Basso...

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  5. juan carlos girauta

    Yo asisto estupefacto a estos vaivenes del destino, al desigual favor que se otorgan durante esta etapa de aceleración de la historia. Mezcla circense de la Guerra de Sucesión con las cuentas suizas, del expolio con el fervor patriótico del que roba por Cataluña. Y la soltura con que el Palau -ahora en manos de una gallina blanca-, trata de salvar de la quema y del castigo a la misma Convergència que les levantó mil millones de pesetas.

    Nada entenderá el espectador si no conoce la premisa principal. Sólo una cosa merece respeto en esa Cataluña: el poder. Tomen a Artur Mas, por ejemplo, que es un economista con experiencia en el hundimiento de empresas: Diplomat, Tipel, La Seda, Cataluña misma. ¿Cómo va a asustarse él con la suspensión de pagos de la Generalidad, con la de veces que se ha visto en tal tesitura? Ahora puede contar con el asesoramiento de su hermano, que está hundiendo Panrico. Pero a lo que iba: tomen a Artur Más y verán hoy un personaje evitado por los infalibles husmeadores de poder que conocemos como empresarios, no sin cierto abuso del término. Llamémosles conseguidores, o comisionistas de peso, o herederos, terceras generaciones que revientan el negocio del abuelo, gentes de patronal. Todos ellos se apartan hoy de Artur Mas porque huele a muerto. Otros, más íntegros, empresarios de verdad, cantan las cuarenta al president delante de un micrófono, y luego lo sientan a su mesa, a la vista de todos. Y lo cortés no quita lo valiente. Pero son dos: un editor y un champañero. Son sus palabras, y es la huida del resto, el mejor indicador: caída la dinastía Pujol, ahora caerán sus epígonos. ¡Con qué respeto miraban en Fomento a Soraya S. de S.! Es el poder. Mas no la plantó por el protocolo sino por el insoportable contraste.

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