lunes, 16 de abril de 2018

El laberinto

El sobiranisme s’empipa amb la Guàrdia Urbana

No entiendo nada. Tras la aplicación del 155 el soberanismo admitió que faltaba gente.

Joan Tardà dijo aquello de que “no ha existido una mayoría”.

Anna Simó que “la vía unilateral es imposible”

Sergi Sabrià que “el país y el Govern no estaba preparado”

Toni Comín que la independencia requería "un trayecto más largo”

Clara Ponsatí que “no estábamos suficientemente preparados”

E incluso Carles Puigdemont manifestó que “otra solución distinta a la independencia es posible” en una velada alusión a Suiza.

¿Entones por qué insisten?

Tardá este sabado, en la fiesta de ERC, volvía a las andadas: "estamos en el pie de la República efectiva”.

Y Jordi Sánchez, en el mensaje leído durante la manifestación, ha hecho un discurso más de candidato a la presidencia de la Generalitat que de un procesado por rebelión: "un Estado autoritario nunca merecerá gobernar un pueblo libre”. España, fascistas

La verdad, se lo ha puesto a huevo al juez Llarena para que no le deje salir bajo la excusa de “reiteración delictiva”.

El soberanismo no tiene nada que hacer hasta que aprenda de los errores cometidos: haga autocrítica sincera, cambie de estrategia, gire página y forme un gobierno sin problemas judiciales.

Un detalle importante también: ahora ya no se manifiesta para pedir la independencia sino por "los derechos y libertades".

Pero no hay mayoría suficiente para hacer la independencia. Tienen que ponérselo en la cabeza: 47,7% de los votos en las elecciones del 2015. 47,5% en las del año pasado. Unos dos millones de sufragios.

Una cifra similar a la gente que votó sí al Estatut: 1,8 millones. ¡Y fue en el 2006!

El proceso ha hecho retroceder Catalunya cuarenta años. La recuperación de las instituciones, la salida de los presos y el retorno de los exiliados es lo mismo que pedíamos en los primeros años de la Transición: “Llibertat, Amnistia i Estatut d’Autonomia”.

XAVIER RIUS

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