martes, 9 de septiembre de 2014

El precio de la libertad o… ¿del libertinaje?


Estos últimos días solo hay un único tema en la política española, el proyecto secesionista de Cataluña y sus derivadas. No hay dia sin noticias cada vez más inquietantes, mientras el Gobierno de Rajoy  guarda silencio y solo asegura que el referéndum del 9-N no se va a producir ya que tiene preparada la réplica adecuada.

Artur Mas hablaba hace unos días que los empresarios catalanes deben de pagar el "precio de la libertad", en clara alusión al impuesto revolucionario de Pujol y trasladar ese modo de comportamiento a la realidad catalana y afectar no sólo a empresas de mediano o gran tamaño. Ayer conocimos los estremecedores relatos de comerciantes conminados a cerrar sus negocios el día 11 por la ANC junto la exigencia de pago de un impuesto revolucionario para su causa.
Ayer también el diario el Mundo nos daba a conocer el entrenamiento paramilitar que están recibiendo no sólo algunas unidades de los Mossos d'Esquadra sino grupos de civiles por parte de mercenarios ingleses de la guerra de los Balcanes. Esto parece ser un chantaje. Mientras el consulado de Estados Unidos avisa de altercados para este día en las concentraciones de la ciudad de Barcelona.
Durante décadas, la extorsión política ha sido el modo de proceder habitual del nacionalismo catalán, para obtener dinero, competencias o leyes que le beneficiasen. Y, según todos los indicios, también para financiar partidos –y familias– a costa de empresas radicadas en Cataluña.
Pero ¿cuánto  les va a costar a los empresarios la “libertad” que anuncia Mas? El 3%? El 5%? Como cuando Pujol? Ahora que Pujol como su partido CIU tienen las cuentas controladas o embargadas por la justicia… ¿Será el propio Mas quien va convertirse personalmente en el recaudador como ahora hemos conocido, lo hacía su antecesor?. ¿Con factura, en negro o directamente en Suiza?
¿Puede ser libre una sociedad que vive acogotada por el miedo? ¿Puede construirse sobre la base de la extorsión un país libre? Es obvio que no, y eso es, precisamente, lo peor del nacionalismo catalán: su carácter liberticida. Peor incluso que su falsificación de la historia, que la ilegalidad manifiesta de sus planes y que el desastre económico que la secesión está llevando a Cataluña y a los catalanes.

1 comentario:









  1. Manuel Quero Oliván

    Determinado sector busca incesantemente precisamente eso, el gamberrismo social, el parasitismo y el zanganismo comunal. Y eso, en determinado amplio sector de la población, sobre todo la juventud, pues qué quieres que te diga, tiene mucho tirón. Pero paga papá y el tonto que los alimente.

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