sábado, 14 de abril de 2012

Disparate universitario



Hemos vivido unos tiempos en que cada cacique autonómico quería para su ciudad, un aeropuerto internacional, su estación de AVE, su Palacio de Congresos o universidades en cada una de las ciudades de su territorio que se están han quedando como símbolos del derroche del Estado autonómico en la época de las vacas gordas. La universidad es el más claro ejemplo. Clases sin alumnos, titulaciones que no sirven para el futuro laboral de nadie pero que pagamos todos, una carísima y subvencionada tasa de abandono y unos centros que destacan por su falta de razones para destacar.

Los problemas de la educación vienen tan de largo que se han enquistado, transformando en derechos poco menos que inalienables lo que no son más que lujos absurdos que ya no nos podemos permitir. En las últimas décadas se ha primado la cantidad por encima de la calidad y se ha confundido la universidad con una suerte de segundo instituto de secundaria que debe estar cerca de casa, aunque sea una porquería, y debe enseñar Derecho, Periodismo, Políticas, Sociología etc… que tenemos titulados para cubrir nuestras necesidades y las de los países vecinos durante los próximos siglos.

Un caso prototípico del desbarajuste se puede ilustrar echando mano de la Comunidad Valenciana. La Universidad de Elche (erigida en 1996) dista de la de Alicante (data de 1979) 20 kilómetros. Metamos en liza a la centenaria Universidad de Murcia, a 57 kilómetros de Elche. En Cataluña existen doce universidades, las cuales ofrecen, todas ellas, la titulación de Psicología. Cada promoción se gradúan y licencian en torno a cincuenta personas por universidad. ¿Alguien puede explicar como se pueden generar quinientos puestos de trabajo vinculados al mundo de la Psicología, año tras año?

Así, su principal función de las universidades españolas no ha sido la de generar profesionales ni investigación, sino conseguir que se retrase la entrada en el mercado de trabajo que se traduce en este momento en las listas del paro. Un objetivo que, no cabe duda, ha cumplido con creces.

Existen otros modelos. Algunos de los cuales los tenemos incluso aquí, en España. A la ausencia de nuestras universidades públicas de todas las clasificaciones internacionales de excelencia hay que sumar la presencia de nuestras privadas escuelas de negocios en los puestos más destacados de sus rankings. La diferencia es que unas se dedican a enseñar, dependiendo su existencia de que lo hagan bien, mientras que la otras pueden vegetar expidiendo títulos inútiles sin que nadie pague por ello aparte de los contribuyentes.

El ministro Wert ha afirmado que "la reforma de la universidad es una prioridad de primer orden" y ha avisado de que la proporción de alumnos universitarios en España con respecto al total de alumnos es mayor que en el resto de países de nuestro entorno.

Wert dedicó parte de la rueda de prensa a dar algunas cifras que dibujaran la situación del sistema universitario español. "Ninguna universidad española está considerada entre las 150 mejores del mundo" comenzó el ministro, que hizo hincapié en que lo más preocupante era que "la tasa de abandono universitario es del 30%, mientras que en el resto de Europa no llega al 16%", explicó. De esta tasa de abandono se derivan altísimos costes, tal y como detalló el responsable de Educación: "Estamos tirando unos 3.000 millones de euros por culpa de este abandono universitario".  

"Sólo un tercio de los estudiantes españoles terminan su título sin repetir nigún curso", mientras que en el resto de Europa esta cifra aumenta hasta un 40%. También destacó que hay muy baja "internacionalización" de nuestra universidad, y sobre todo incidió en las "consecuencias" que tienen estos malos resultados. "Por ejemplo, en el tramo de los 25 a los 30 años, el 21% de los parados son universitarios", señaló Wert. 

El ministro consideró que con estos "elementos de diagnóstico" resulta evidente que "hay una desproporción entre los resultados universitarios y la inversión en ellos", e hizo un repaso del número de universidades de nuestro país. Wert tomó California como ejemplo, "que tiene 10 universidades para 38 millones de habitantes" mientras que en España "tenemos 70 universidades y 236 campus".

Por tanto, concluyó claramente que: "La ley de autonomía universitaria no ha dado los frutos que de ella cabía esperar", dejando la puerta abierta a la reducción del número de universidades, que estudiarán la comisión de expertos.


Otro de los factores que explican el desplome absoluto de la enseñanza superior española es la endogamia en el profesorado, que permite a los catedráticos convertir los departamentos en círculos familiares y de amistad, en la que ni siquiera los profesores son capaces de aportar al mundo de la ciencia y el conocimiento experiencias, investigaciones o hallazgos estimables.

El ministro Wert ha planteado este debate. Resulta que este exceso tampoco podemos pagarlo y hay que tomar medidas. Pero hay muchos intereses que van a impedir que entre la racionalidad. Solo medidas coactivas como puede ser el aumento de nivel de exigencia o el aumento las tasas universitarias puede impedir que las universidades sigan siendo almacenes de jóvenes parados sin futuro laboral medio plazo. Difícil será.

6 comentarios:

  1. Leonardo Collazo

    Parece buena la propuesta. Que desaparezcan o dejen de ser públicas las universidades que han creado para autocontratarse como ideólogos.Que continue WERT con la navaja de Occam reduciendo el especialismo. En humanidades, que se resucite la facultad de Filosofía y letras y la de Ciencias de la Educación. Los intereses corporativos han llevada a una especialización innecesaria y demasiado costosa.
    En relación con el profesorado, se ha apuntado la endogamia y la inepotitud profesoral. Habría que añadir el desaprovechamiento del capital humano representado por catedráticos de secundaria, que integra a los de bachillerato, odiados por comunistas y socialistas, y a los que se dejó sin "cuerpo" con la LOGSE en el año 2000. De entrada, deberíuan acceder a la función docente universitaria para completar su horario lectivo de secundaria, sin rebajarlos a la función docente casi de primaria obligándoles a impartir niveles de ESO (1º y 2º) que corresponden a maestros de primaria con título de licenciado. Pero claro, en este spoyl system, salen ganando los cuerpos más numerosos y con más poder de nogiciación, los que se deberían haber mantenido, los de formación profesional y agregados de bachillerato.
    El Estado de la nación no controla las universidades. No estaría mal resucitar lasuniversidades centrales, nacionales, al igual que una red de centros de primaria y secundaria nacionales e incluso locales municipales, en ciudades grandes, que acabe con el enjaulamiento de profesorado en los mezquinos limites de las fronteras autonómicas. En secundaria, predomina hoy el hechizo del llamado "BILINGUISMO", un reducto de localismo. Ha arrebatado a la nación los centros históricos. El "bilingüísmo,en el fondo secciones bilingues de centros públicos de primaria y secundaria, tendrían su mejor medio en centroe educativos autonómicos y locales. Algunos censuran la enseñanza en catalán o euskera, pero admiten la creciente enseñanza (por el número de alumnos y centros infectados por este virus) de la enseñanza en francés, alemán e inglés, que deberían financiar los estados donde esas lenguas son oficiales. Que parece más importante la formación de idiomas que el resto (humanística, científico, técnica), eclipsada por aquellas. El nuevo virus del cerebro que afecta a las élites políticas españolas es el poliglotismo,no contento parfece con el babel ibérico. Si queremos alumnos universitarios con una buena formación inicial, no bastan las PAUs autonómicas, se requieren las certificaciones nacionales.

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  2. Miguel Fernández

    La distribución del sistema universitario (hablo de Galicia, que es lo que conozco, pero supongo que es caso parecido -o igual- al de muchos) se ha hecho con el mismo criterio que los aeropuertos, o los "Palacios de Congresos" (o de tantos otros "palacios"), etc., esto es, por baronías políticas. Si Santiago tenía Universidad, tendría que tenerla Coruña y Vigo, y no nos olvidemos de poner campus en Lugo y en Orense que, aunque algo menos, tampoco lo quieren ser mucho. En primer lugar, servía como "loor" para el cacique de turno, el "conseguidor"; en segundo lugar, de agencia de colocación -clientelar- de personas que nunca -o con grandes dificultades- iban a poderse colocar en las facultades de procedencia (eso explica que el "mundillo universitario no protestase, sino que pedía más), en una mezcla de "cadena de favores" y de colocación de amigos y familia, ampliada a los extremos más absurdos. Se han creado facultades con el único fin de colocar a gentes que ya no encontraban "asiento" en otras facultades (Ciencias Políticas "recogió" a gentes variopintas de Sociología, de Derecho, de Económicas, etc.., incluso recogió a algún expolítico defenestrado), o bien facultades que, no teniendo profesorado idóneo, se "rellenaban" con profesorado "afín" (Informática, con licenciados en Matemáticas). O sea, de todo.
    El primer daño observable (y predecible) es la creación de universidades que no son Universidad. Una Universidad no se improvisa, y se "asienta", a través de su "ambiente universitario" , después de decenas, o de cientos de años. Una Universidad, formada por facultades que son "sitios para ir a clase" no es una Universidad. Una Universidad son las facultades, las bibliotecas, los lugares de reunión con los profesores dentro y fuera de las facultades, las actividades de "extensión universitaria"... en definitiva, no existe Universidad sin "ambiente universitario", sin creencia en que uno, y todos, se está "empapando" en la búsqueda de la propia excelencia.
    Se puede "fotografiar" los resultados. Por lo de pronto, el "día de salida nocturna" se trasladó al jueves, porque dejó de darse clases los viernes, dado que así favorecían que los estudiantes volvieran a sus casas (por lo visto, fuera de clases, no hay otra cosa que hacer aquí); se ha politizado la Universidad más que nunca (fruto de seleccionar a personal con poco nivel académico y, por tanto, con menos ambiciones en ese sentido), etc., etc..

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  3. flagusti

    1. Es cierto que hay una tasa de repetidores muy alta y no menos de estudiantes que no terminan carrera alguna. Una explicación más que plausible es el escaso nivel de formación con el que llegan a la Universidad, algunos no han leido un libro es su vida y periódicos sólo conocen el Marca.
    2. No es menos cierto que hay determinadas carreras, Facultades y Escuelas de Ingeniería, cuyo nivel de excelencia es superior a la media europea, especialmente en el ámbito sanitario y en las ingenierías. En estos estudios si se dominaba bien el inglés, la salida estaba garantizada hasta hace un par de años. En España no sobran médicos faltan.
    3. En este país la investigación I+D+I ha sido una broma de mal gusto, se ha maltratado a los investigadores de alto nivel. Existen becarios de Investigación que no son docentes en instituciones públicas que no llegan a ganar el salario mínimo interprofesional y cuando su jefe o director de proyecto se va a USA o Canada si pueden se van con él. NI al PSOE ni al PP le ha importado, ni le importa la la investigación y lo que es más grave la sociedad ni lo valora.
    4. Es cierto que la Universidad española está mal y otro de los males es la "endogamia". Yo diría que cerca del 80% de los Profesores Universitarios son profesores de la misma Facultad en que cursaron sus estudios. No hay movilidad geográfica alguna. Esto sólo lo pueden modificar leyes de riguroso cumplimiento.
    La ANECA Agencia nacional de calificacióny evaluación del profesorado es una "coña marinera", al menos en él ámbito que yo conozco (ciencias jurídicas). Los criterios de calificación de un trabajo publicado suelen ser disparatados. Si un profesor de Derecho Penal publica un artículo en una revista de Historia del Derecho, ese artículo suma 0 puntos por el mero hecho de estar publicada en un área a la que el citado profesor NO pertenece. Gremialismo aldeano. Los políticos pasan y los profesores de universidad se adaptan a un sistema disparatado cuyas excelencias cantan sin darse cuenta o lo que es peor dándose cuenta que podemos estar peor que en las Enseñanzas medias.

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  4. Anicio

    Le doy dos pilares fundamentales a la Comisión de Expertos anunciada por la Vicepresidenta: reducir el número de universidades y establecer un sistema serio de acceso para el profesorado de las mismas, incluyendo a los que ya están y que han entrado, la mayoría, por la puerta falsa. ¡Ah y eliminar el chollo de los master.

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  5. Vulkan

    JuanM191: Alemania reclama ingenieros españoles, pero Telefónica los prejubila con 54 años. Algo no me cuadra. Si Alemania necesita ingenieros españoles, que les paguen la carrera o paguen ellos los cientos de campus repartidos por provincias y comarcas.

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  6. Cloruro de plata

    El Ministro tiene mucha razón, el nº de Universidades ha proliferado de forma irracional, no se pueden mantener aulas con una media de 30 o 50 alumnos por clase, los planes de estudios han ido deteriorandose con cada una de las reformas que se han implantado, hemos pasado de licenciaturas que incluyen asignaturas optativas inútiles y otras de libre configuración o actividades convalidables por créditos de libre configuración que son autenticas chorradas, a los nuevos Grados, de cuatro años de duración con un nivel de contenidos que dejan muchísimo que desear

    Otro gran problema que existe es la selección y promoción del profesorado, conseguido a base de Tribunales y Comisiones ad-hoc y con la consigna del "hoy por mi y mañana por ti". Por otro lado su rendimiento docente es mínimo, 8 horas lectivas semanales, el resto lo dedican a tutorias y a "investigar"

    El alumnado llega cada vez con menos nivel y se le exige menos contenido y menos esfuerzo y encima "disfrutan", nunca mejor dicho de un sistemas de becas Erasmus, cuyo rendimiento es escasisimo y que nos cuesta una millonada.

    Mucho han tardado en empezar a reformar este desastre y lo tienen bastante complicado ya que sobran Universidades, sobran profesores mediocres, sobran titulos inútiles y sobran universitarios que engrosan las listas del paro.

    Los alemanes, que son muy listos, tienen el doble de población que España, la mitad de universitarios que España, y cuando los necesitas los importan como si fueran mercancias, en docencia gastan poco, pero gastan mucho en investigación.

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