domingo, 29 de junio de 2014

El tribunal de los cuentos

El Tribunal de Cuentas











¿Quien ha estado controlado al controlador durante la crisis?. Esta es la pregunta que nos hacemos ahora después de ver como uno tras otro iban prescribiendo los casos de despilfarro y corrupción que han ido surgiendo por el retaso o la desidia del Tribunal de Cuentas, el organismo en teoria encargado de fiscalizar a los partidos políticos y a los organismos públicos. 

Sabiamos que este tribunal no era independiente y que  los miembros de su junta directiva eran nombrados por las respectivas mayorías parlamentarias, mayormente PP y PSOE, pero lo que ahora se ha descubierto que tenian especial cuidado a la hora de seleccionar a los mas incompetentes con el fin de que el control sobre ellos fuera nulo. Después de años de incompetencia se ha descubierto que este organismo ha sido otro mas para cobijar en su seno a lo que ya se llama la casta política y sindical que está parasitando nuestro pais.  

El Tribunal de Cuentas, el organismo encargado de fiscalizar a los partidos políticos y a los organismos públicos, incluye en su plantilla, de poco más de 700 trabajadores, a casi cien familiares de altos y ex altos cargos de la institución y de sus principales representantes sindicales, en especial de UGT, según una investigación del diario El País. Este tribunal es uno de los organismos públicos que mejores sueldos paga a sus empleados: en torno a 3.000 euros de media.

El presidente del Tribunal Álvarez de Miranda tiene en la plantilla a su concuñada, Cristina Querarto Iborra, y a un sobrino, José Manuel García Soriano. Su segundo en el tribunal, el presidente de la Sección de Fiscalización, Javier Medina Guijarro (PP), tiene a un hermano (Enrique Medina), una hermana (María Consuelo Medina Guijarro), a su esposa (María del Carmen Higueras Esteban) y a una pariente lejana de su cónyuge (María Pérez Michaus). Medina rechaza vínculos con esta última, y señala que el resto de sus parientes accedieron al tribunal antes de que él fuese consejero, en 2003.

La familia de Julio Ronda,durante años presidente del comité de empresa también es protagonista. Ronda ha participado en la elaboración de los últimos y sucesivos convenios colectivos de este organismo, que contienen una retahíla de categorías escalonadas a las que han accedido (tras superar una oposición) buena parte de los parientes que registra este órgano.

El sindicalista de UGT solo tiene el graduado escolar y, ascenso tras ascenso, ahora es jefe de equipo, con un sueldo, excluidas las pagas de productividad, de en torno a 2.800 euros. En el tribunal trabajan su exesposa (María Isabel Fernández Pérez), su actual pareja (Pilar Ramírez Villar), su nuera (Yolanda de la Torre Pérez), su cuñada (Consuelo Dávila Anillo), su sobrino (Manuel Ramírez Herans), otro sobrino (Jesús Sanz Hernández) y su amigo de la infancia Félix Real Perea. También, un hijo con su primera esposa, Alejandro Ronda Fernández. Éste y el anterior son jefes de equipo. La segunda esposa de Ronda, que empezó como limpiadora en el Ministerio de Defensa, es ahora jefa de equipo, y su sueldo supera los 3.000 euros al mes.

Concepción Sáenz también trabaja en este organismo y ha intervenido como representante sindical por CC OO en algunas oposiciones. Esta tiene como conserje a su hija, Marta Guerrero Sanz. Y la actual presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez (que también ocupó hace años un alto cargo en el tribunal), a sus hermanas Paloma y Estela.

Procedente de un ministerio llegó María José Molinuevo, esposa del actual embajador en Reino Unido, Federico Trillo. Ahora está en excedencia. Y hace dos años entró Manuel Aznar, hermano del expresidente del Gobierno, como consejero (a propuesta del PP). También es consejera la exministra de Justicia con el PP Margarita Mariscal de Gante. Ella y Manuel Aznar, como el resto de consejeros, fueron elegidos por las Cortes.

Un informe del subdirector jefe del servicio central de informática de la Administración del Estado señala que solo 5 de los 60 empleados de la plantilla de informáticos del Tribunal de Cuentas cuenta titulación en informática. Para unos temas tan delicados como estos no se exigían titulaciones superiores. Según el convenio colectivo aprobado entre los sindicatos y los altos cargos del tribunal, para acceder al cargo de operador informático se necesitaba “ bachillerato, BUP, FP2 o LOGSE”, y alguna “experiencia en el sistema MS-DOS”. A otros operarios se les pidió solamente “ESO, el graduado escolar o FP1”. Los cuatro programadores informáticos solamente tuvieron que acreditar “experiencia en el sistema operativo MS-DOS”.

El informe del subdirector jefe analiza la plantilla e indica: “Según esta relación de puestos de trabajo, para formar parte de una unidad informática departamental del tribunal, en el 80% de los puestos [bastó] con tener experiencia en MS-DOS, lo que a día de hoy sería equivalente a Windows, disponer de conocimientos informáticos y saber utilizar Office”, Se piensa que la preparación de la plantilla es obsoleta, y que "la práctica totalidad de los empleados del tribunal no estarían cualificados para ocupar uno de estos puestos”.

Apaga y vámonos.

1 comentario:

  1. Jose Villar Campuzano

    Estos indecentes e indeseables, lo tienen todo corrompido, para su beneficio.

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