jueves, 9 de agosto de 2012

No es la crisis, sino la estructura



La sensación de estos últimos días con la subida de la bolsa y el aligeramiento de la prima es que próximamente se va a producir la petición a a la Unión Europea de un rescate "light" con el fin de reducir los elevados intereses que tiene que pagar España para financiarse. Pero el Ejecutivo no acaba de comprender, o no quiere hacerlo, las verdaderas razones por las cuales la prima de riesgo española sigue disparada a pesar de sus últimas disposiciones económicas.

La causa fundamental es la duda de los mercados acerca de que el sector público español pueda reducir sus gastos; una duda, por otro lado, del todo punto razonable. Para recortar el gasto público y, con ello, el déficit presupuestario, es preciso que las autonomías y los ayuntamientos no solo reduzcan sus pagos sino que, además, renuncien a políticas completas que impulsan los mismos. Pero cuando se habla de ello con unas y otros, todos se niegan a hacerlo. Las autonomías que no gobierna el PP quieren declararse en rebeldía frente a los planes del Ejecutivo y a las que están bajo el mandato de los populares el Gobierno ha tenido que convencerlas para que no le lleven la contraria, al menos en público.

El problema para Rajoy es pensar que la Unión Europea le va a poner a España las condiciones que él quiera si se llega a pedir el rescate. Gran error. Tanto la UE como los mercados saben que el núcleo duro de nuestra crisis fiscal se encuentra en las administraciones territoriales y que, para superarla, o éstas colaboran o no hay más remedio que meterlas mano. Y a fondo. Muy posiblemente, eso es lo que van a decir en Europa cuando les pidamos dinero.

Ocurrió últimamente y después de la reunión de la Federación de Municipios y Provincias la reforma de ayuntamientos y diputaciones ha sido abortada por las urgencias de la crisis. El ministro de Hacienda Cristóbal Montoro que empezó con mucha fuerza, pero la acumulación de problemas le ha visto obligado a posponer la reforma. Y ha sido Soraya Sáenz de Santamaría quien le ha parado los pies, defendiendo las diputaciones y su continuidad. Por tanto, de momento ni habrá fusiones de municipios, ni drástica supresión de ayuntamientos, ni eliminación de las diputaciones.

Parece que la reforma a fondo de la administración local y provincial ha recibido, pues, una larga cambiada, que le llevara como mínimo hasta el 2015, año de nuevas elecciones municipales y autonómicas. Para esa fecha el gobierno espera que el país esté saliendo de la crisis y habrán pasado los agobios económicos que asfixian a todas las administraciones públicas. Pero dada la gravedad de la situación, creo que ello no será posible.

Aquí nadie quiere renunciar a su cuota de poder regional, con lo que ello conlleva de empleo de recursos públicos. Y lo mismo cabe decir de los ayuntamientos, cuyos alcaldes rechazan los planes del Gobierno para que las diputaciones provinciales asuman la prestación de una buena parte de los servicios que ofrecen y para dejar de llevar a cabo otras actuaciones de marcado carácter populista y electoralista, lo mismo que las autonomías.

Ante este panorama, la actitud del Gobierno tendría que ser la de recuperar competencias e imponer los recortes le duela a quien le duela. Pero Rajoy dice que las autonomías no se tocan, no sabemos muy bien por qué, mientras los alcaldes y los presidentes regionales piden mantener las políticas populistas y los mecanismos de clientelismo político.

Entonces, si la causa de la prima de riesgo está en no poner orden en ayuntamientos y autonomías, si la UE nos va a exigir que lo hagamos, ¿por qué no empezamos ya y nos dejamos en paz de tanta historia de que las autonomías no se tocan, cuando la realidad es que el Estado de las autonomías está en crisis estructural y no habrá mas remedio que construirlo de nuevo?

7 comentarios:

  1. pozalmur

    Es evidente que és el momento propicio (no habrá en decadas otro mejor),para que el Estado Central vuelva a tener las competecias en EDUCACIÓN,SANIDAD,JUSTICIA:amen de algunas muchas más;y que nunca debio de ceder;y visto lo visto(la ruina y el despilfarro de las CCAA),no hay ya escusas que valgan.
    Y aquellas comunidades que no las quieran ceder,pues sencillamente, se las deja caer.
    Cuando la "PLEBE" vea que un mes no le pagan la pensión o el sueldo de los funcionarios,por falta de liquidez,vera la "realidad" y entrara en razón inmediatamente, implorando "perdón";pero que le paguen.
    Pero Rajoy no tiene ni vision de Estado,ni lo que tiene que tener;por ello hará lo que ZP,dejar que sean otros(en éste caso Europa,con la intervención Light)los que le hagan el trabajo sucio.
    Y entretanto, la clase media , los autonomos y los pequeños empresarios;la antigua base social del PP,practicamente en la ruina gracias a un Rajoy que prefiere proteger sus propios intereses y los de su "casta politica",antes que los de aquellos que dice representar.
    Si Rajoy no interviene las CCAA,y tiene que intervenir Europa;ya solo será un titere,una marioneta,que lo mejor que podria hacer es dimitir y que Europa nos ponga como en Italia,un tecnocrata "sin piedad" que ponga orden en el actual caos.
    Todo ésto me recuerda aquella famosa frase que decia aquello de que "no se os puede dejar solos";parece que el tiempo "lamentablemente",le ha dado la razón;y no añoro,ni mucho menos,aquel gris y triste pasado.

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  2. Flanker

    El Estado de las Autonomías hay que dejarlo en algo muy reducido, que valga para quitarle burocracia al Estado Central, y por supuesto que la Educación y la Sanidad debería pasar al Estado, es lo que sucedería en un país normal, pero en España ya se sabe que lo normal no existe.

    Hasta me creo que Rajoy piense eso mismo pero puede que no tenga lo que hay que tener para llevarlo a cabo y esté deseando que la UE haga los deberes por él, y si no hace nada, que no dude que así será.

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  3. doneloys

    Con no soltar la guita a las autonomías y ayuntamientos, serán ellos mismos los que al estar en bancarrota, acudirán a las manos del estado para que se los quede como sea y donde sea, porque no podrán pagar sus nóminas ni sus servicios, así que basta con no darles liquidez, y el que no la obtenga por sí mismo, que cierre el chiringuito.

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  4. Mucha pusilanimidad y nada más.

    NO veo yo que sea tan dificil, con una mayoría absoluta tan amplia el eliminar de cuajo el estado autonómico pues además en eso cuenta además con la aprobación de la mayoría de la población.

    Y a quien se ponga rebelde, se sacan las fuerzas armadas con orden de tirar a dar y en dos días arreglado.

    Así de facil.

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  5. Marisol Lopez-brea

    LA INMORALIDAD CAMUFLADA EN ESTRUCTURAS

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  6. Boswell

    Interesante y original su reflexión.

    Por eso cuando muere Franco había unos 700.000 funcionarios y empleados públicos, y ahora son más de tres millones.

    Un aumento que no se justifica porque la población haya aumentado en 10 millones, pero al mismo tiempo las nuevas tecnologías ayuda mucho.

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  7. Miguel Fernández

    Creo que seguirán aplicando las políticas de "recortes" a los sueldos, a los derechos sociales, a los derechos sanitarios, etc.. Estos no están dispuestos a tocar ninguna parte del negocio político. En cuanto a las autonomías, en especial,
    todos sabemos que existen unas autonomías insumisas y, por ende, alguna que ni siquiera aparece como autonomía (el País Vasco), por lo que no está ni siquiera convocada para reunirse con las demás. En definitiva: no se hace política, porque seguimos con la casta. Esto aumenta la separación entre esta casta y la población en general, y ya veremos hasta dónde llega.

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