domingo, 27 de enero de 2013

Visita guiada al Museo de Arqueología de Barcelona


Ignacio Vidal-Folch, escritor y periodista, en un artículo publicado el sábado pasado en la edición de Cataluña de El País:

‘Fui con dos amigas belgas, madre e hija, a visitar la nueva exposición del Museo de Arqueología de Barcelona, un museo modesto pero agradable. La exposición, sobre afeites, maquillajes y peinados en la antigüedad, también es modesta pero agradable y -signo de la crisis- se podrá visitar hasta el mes de junio.

Venía incluida en el precio una visita comentada por una guía, visita que precisamente estaba a punto de comenzar. Nos apuntamos a la visita.

También se apuntaron tres turistas andaluzas, de cierta edad, que eran, con nosotros, los únicos visitantes del museo aquella mañana.

Por todo el mundo se ven, en museos, monumentos e iglesias, a estos grupos compuestos exclusivamente de mujeres que creen en que la cultura les dirá algo.

La guía se puso a dar sus explicaciones en catalán, y yo le pedí que, si no suponía para ella un grave trastorno, hiciese el discurso en castellano, lengua que tanto mis amigas belgas como las turistas andaluzas conocían, y también ella, naturalmente, ya que, siendo barcelonesa y razonablemente ilustrada, será bilingüe.

Las andaluzas no se atrevían a decir ni pío, temiendo quizá ser ofensivas, pero asentían y me miraban como a una ayuda inesperada.

¡Pero, ay, era imposible!, se excusó la guía, un poco turbada. Estamos, dijo, en un momento muy delicado, un momento crítico… Hay órdenes de arriba… Antes también había una visita en español, pero con los recortes, con la crisis, se ha cancelado…

Mis amigas belgas y yo nos miramos, nos encogimos de hombros y nos apartamos, para seguir la visita por nuestra cuenta. A estas cosas en su país están acostumbradas. Recordé la visita, hace unos años, a la casa de Rubens en Amberes, Bélgica, donde la recepcionista, una flamenca fanatizada, fingía no entender palabra de francés, y hube de entenderme con ella en inglés, pero permitiéndome luego la agridulce revancha de cubrirla de los improperios más groseros de los que dispone la lengua francesa, mientras le sonreía dulcemente, sabiendo que, aunque impávida, me entendía perfectamente.

En el Arqueológico de vez en cuando nos cruzábamos con la guía y las tres turistas andaluzas, que la escuchaban sumisas, tratando de entender algo de lo que les contaba. Pienso en esa guía: hablando para no ser entendida, hablando sola como los locos, tenía que sentir todo el absurdo de su situación, pero no se atrevía a conculcar las instrucciones recibidas [...]‘.

2 comentarios:

  1. Alberto Olivera Muxí

    Digo yo que la lengua en catalan en el museo de Arqueologia y lo mismo sera en cualquier museo de catalunya a los visitantes les sonara a etrusco , chino , birmano o qualquier otro idioma porque con este gobierno etilico de catalunya sigue en la edad de piedra

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  2. Paubcn

    Esto solo se lo puede creer alguien que no viva en Catalunya.

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