sábado, 26 de enero de 2013

Unidad de mercado



Ayer por fin el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de la Ley de Unidad de Mercado, con el objetivo de eliminar trabas autonómicas y, de este modo, facilitar la actividad empresarial. Sin embargo, al igual que ha acontecido con otras reformas estructurales impulsadas por el PP, el loable espíritu de esta norma se traduce, en la práctica, en una mera declaración de intenciones carente de utilidad y eficacia, una vez se analiza en detalle el contenido del texto. Dicen en su descargo que este anteproyecto deberá sustentarse con otras normas que se producirán sucesivamente.

Una de las disposiciones estrella de esta norma se refiere al principio de licencia única al permitir que los operadores económicos apliquen su legislación de origen para operar en todo el país, sin tener que recurrir a especificaciones diferentes o permisos especiales. 'Se basa en un principio de confianza mutua' 

Para poder desenmarañar la tela de araña legislativa creada por todas y cada una de los parlamentos en estos últimos 40 años necesitará una voluntad mucho más firme del Gobierno Central para contrarrestar la guerra de guerrillas que va a empezar desde puntos distintos en contra de esta norma que se va a organizar desde cada uno de los mini parlamentos regionales dedicados con ahínco en aprobar medidas parciales y contradictorias contra el libre comercio que bien merecerían unas vacaciones al menos en estas cuestiones.

Fundamentalmente las medidas son interesantes pero no se ha atajado el fraccionamiento de nuestra legislación e lo que se refiere al idioma a utilizar en etiquetado de los productos y en cuanta a eliminar absurdas y contradictorias leyes en cuanto a rotular los establecimientos comerciales.

Una crisis estructural como la española necesita de medidas mucho mas concretas para poder  competir en un mundo globalizado, especialmente con países emergentes como China, Brasil o Turquía, bien con otros más acaudalados y productivos como Canadá, Suiza o Australia. Estamos, suele decirse, en el peor de los dos mundos posibles: ni somos competitivos en coste laboral ni lo somos en productividad de la mano de obra.

Como sucede con muchos razonamientos económicos, a partir de dos o tres observaciones parcialmente ciertas suele construirse un argumento falaz pero en apariencia indisputable. En este caso, las premisas más o menos ciertas desde 2007 han sido:

 1. España tiene que modificar en profundidad un modelo productivo basado excesivamente en el consumo interno, la construcción y el endeudamiento exterior. 

2. Ese nuevo modelo productivo lo hemos de encontrar en un mundo cada vez más especializado individual y territorialmente, sobre todo tras la aparición de nuevos y gigantescos centros de producción. 

3. España tiene una mano de relativamente obra cara en relación con su productividad. 

4. El marco institucional restante de España –electricidad cara, elevados impuestos, barreras institucionales, etc.– tampoco contribuye a que los empresarios encuentren claras oportunidades de negocio.

La conclusión errónea es que España estaba irremediablemente condenada e incapacitada para encontrar su lugar en el mundo y que, en consecuencia, debíamos aislarnos de ese mundo con devaluaciones (en caso de haber sido posibles) o barreras arancelarias.

No debemos de centrarnos tanto en ver cómo metemos el dedo en el ojo a los extranjeros y prestemos más atención en no tirar piedras contra nuestro propio tejado: hemos de avanzar mucho más rápido en el reajuste productivo y financiero de nuestra economía, y para eso necesitamos mercados mucho más libres y administraciones (e impuestos) mucho más pequeños. Cuánto mayor sería el impulso a nuestras exportaciones si su mejora no procediera solamente de que los extranjeros, al ser más ricos, tienden a consumir un poco más de todo, sino a que estuvieran especialmente interesados en productos específicos de alto valor añadido. Pero para ello hay que fabricarlos, y para fabricarlos hay que completar una excesivamente lenta reorganización productiva.

La recuperación seria mucho mas rápida si nuestros políticos no se hubiesen empeñado en eternizarla y en conjuntarla con todo tipo de incertidumbres extremas (como la suspensión de pagos o la ruptura del euro), cuyo único propósito era evitar pinchar la burbuja del sector público. Esperemos que sus intromisiones no pesen más que la creciente prosperidad exterior, que está tirando de nuestro anquilosado carro.

8 comentarios:

  1. José Lledó

    Competir con el resto del mundo es muy facil. Se cierran autonomías, senado, tv públicas, sindicatos verticales, diputaciones, etc,. y nos sobra dinero y riqueza sin tener que mantener a tanto parásito.

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  2. Margarita Garcia Vargas

    Pues ya les vale porque la inmensa mayoría de las comunidades autónomas están gobernadas por el PP. Si no son capaces de ponerse de acuerdo ni entre ellos ya me dirán.

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  3. Carmelo Torro

    Una vez mas el PP desperdiciando su mayoría absoluta.

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  4. Vicente Ros Tejada

    Y de qué servirá el denunciar si después las autonomías, por ejemplo Catgaluña, se pasarán las sentencias por el Arco del Triumfo. Si se pone una Ley, normativa o como se quiera llamarse, es para hacerla cumplir. Y este gobierno no está por la labor, es incapaz de parar a los nazis de Cataluña teniendo todos los medios para hacerlo, por lo tanto, esto que quieren hacer es otra manera de marear a la perdiz.

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  5. Vicente Martínez Braña

    Para esto, no nos hacen falta políticos. Para la cobardía no debiera haber sitio en la política, y esta ley es una muestra más de la bajada continuada de pantalones por parte del gobierno de Rajoy... En definitiva, ¡no hay coj...! para hacer lo que hay que hacer!, y se dedican a marear la marrana para dejar las cosas de manera que no molesten a los traidores secesionistas y a los reyezuelos de cada una de las autonomías... Una mierda de democracia es lo que tenemos. ¡Venga, traigan botes de vaselina, que el gobierno ya se ha vuelto a bajar los pantalones!.

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  6. Jose Fernandez Boa ·

    En este Gobierno todo es suavidad, no hacen nada porque es necesario, como eliminar todas las trabas que crean las TAIFAS de esta NACIÓN, dificultándo nuestro desarrollo y solo para significarse los politicos a base de chorradas.

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  7. Miguel Zambrano

    Una pregunta......¿Eso vale para lo de rotular en castellano donde haya lenguas co-oficiales?

    Un vaticinioi: Adivinan quien será la primera CC.AA. que se la pasará por el forro? Yo sí. Empieza por CATA y termina por LUÑA. ¿Adivinan?

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  8. Carloss Of The Road

    Es que es provocador que esta panda de inútiles haya no haya ordenado que una empresa de ámbito nacional (dos o más regiones) pueda etiquetar solamente en español. Es decir, esta ley se la podían haber ahorrado. Para empezar, esto rompe la unidad de mercado y el título de la ley se debería considerar publicidad engañosa. Además, la propia ley da por hecho que una administración pueda saltársela porque le da la gana. Es imprecisa, esto no es una ley, no hay unidad ni habrá mercado.

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