martes, 11 de septiembre de 2012

¡¡¡Es el modelo de Estado!!!



"Rescate si, rescate no, rescate si, rescate no, rescate…rescate…".

Por fin Mariano Rajoy ha comparecido en una rueda de prensa distendida para intentar explicar los temas económicos que nos preocupan. Y ha manifestado su intención de no tener que tomar nuevas medidas en materia de recortes y no tener que aumentar impuestos salvo retocar plusvalías y retocar los impuestos sobre carburantes. En otros temas como su postura ante el separatismo, terrorismo etc. sus silencios han sido tan o mas importantes como las respuestas ofrecidas por aquello de que ahora no toca se limitó a explicar su visión sobre la economía.

Los problemas de comunicación que padecen él y su Gobierno son tan graves, que el propio Rajoy ha reconocido en un par de ocasiones durante la entrevista, lo que genera cierto escepticismo es la enorme distancia que cualquiera puede ver entre el discurso que mantiene el presidente y la realidad de su gestión.

El rescate y la prima, la de riesgo, están tan presentes en la vida de los españoles, que hasta en cualquier tertulia se producen discusiones acerca de si conviene o no pedir el rescate, cuáles serían las condiciones que se impondrían en caso de mediar petición y hasta dónde puede llegar el esfuerzo de los españoles para salir de la situación en la que nos encontramos.

Si algo ha demostrado esta crisis de forma palmaria es que la actual estructura del Estado de las Autonomías es financieramente insostenible y políticamente perniciosa. Los contribuyentes no pueden permitirse por más tiempo el lujo de mantener diecisiete miniestados, con sus respectivos parlamentos, organismos y entramados empresariales.

Sinceramente, mi inquietud sobre la petición de rescate está muy en segundo lugar; sin embargo, sí me angustia la urgente necesidad de medidas para que la capacidad de amortizar nuestra deuda deje de ser una utopía. Ahora bien, si la única forma de romper la tibieza para implantar, con la dureza necesaria, las medidas encaminadas a lograr el equilibrio de las cuentas públicas, primero, y reiniciar el crecimiento de nuestra economía, después, es pedir el recate, bienvenida sea la petición.

El gran Mariano Rajoy todavía no tiene claro si le interesa solicitar su adhesión al plan de auxilio del BCE dado a conocer por su presidente, Mario Draghi. A España, dadas las circunstancias, parece claro que le beneficiaría garantizarse esta fuente indirecta de financiación pero parece que lo que importa aquí es lo que conviene al partido en el poder.

La palabra rescate, sustantivo eliminado de la jerga política del gobierno, tiene unas implicaciones tan severas en el imaginario de una sociedad infantilizada como la nuestra, que muy bien podría fastidiar las esperanzas del PP en las dos importantes citas electorales que se avecinan, y aun en las europeas y las generales, más distantes en el tiempo.

Nada se ha hecho de lo que se debe hacer, ni se ha reformado nada de la manera que se hacen los negocios –los ricos no pagan impuestos, las grandes empresas pagan la mitad de lo que teóricamente les corresponde y los grandes delincuentes empresariales o no son procesados, o en los casos extremos, si son procesados y condenados, son indultados por el gobierno– y menos aún se ha controlado el despilfarro masivo dinero público con las regiones y los ayuntamientos -completamente fuera de control- y el sistema financiero, en situación desconocida. Y Rajoy ni sabe ni tiene ni la más mínima intención de hacer nada.

Claro que el primer premio corresponde al líder de la oposición, Sr. Rubalcaba,  responsable principal junto con Zapatero de la ruina de España, que ha encontrado la solución a todos nuestros problemas: por tercera vez los socialistas anuncian “una gran reforma fiscal” –¡hombre, no iba a ser una pequeñita!– y ¡cómo no! la enésima “ley de sostenibilidad social y de los grandes expresos europeos”. Rubalcaba tenía un arma secreta. “Les digo a los europeos que los socialistas no aceptaremos ni un recorte más”, o sea seguir gastando el doble de lo que se ingresa y la diferencia que la pongan los alemanes y el BCE sin condición ni límite alguno, y además, los 140.000 millones de deuda que vencen anualmente. ¿Pero cómo no se nos habría ocurrido antes?

Es nuestro modelo de Estado, que constituye una completa anomalía en el panorama internacional, precisa de una reforma urgente y profunda y de ello tampoco hablo Rajoy. O bien se centralizan gastos e ingresos, o bien se descentralizan; pero lo que resulta del todo inaceptable es un sistema en el que, por regla general, se premia a las regiones que despilfarran mientras se detraen recursos de las más prudentes y ahorradoras. 

Lo normal sería adecentar las finanzas públicas, eliminar los costosísimos organismos derrochadores, mejorar la fiscalidad de empresas y familias, y, finalmente, en caso de que esas reformas no fueran suficientes, solicitar la ayuda financiera de las instituciones continentales "con la frente alta y la mirada limpia". Pues no, señor. El proceso aquí se embarulla de tal manera que, tras unos recortes cosméticos en el área administrativa, se procede a subir los impuestos a todo el mundo, a ver si con estos gestos epidérmicos los responsables del BCE nos solicitan cortésmente permiso antes de enviarnos, como premio por lo bien que lo hacemos, un dineral.

Siguen siendo muchas las partidas presupuestarias de las que se puede recortar sin afectar al bienestar de los españoles, pero el tiempo pasa y el esfuerzo que todos entienden que hay que hacer para salir de una situación en la que nos metieron los que nos precedieron está llegando al límite. Todavía, las únicas medidas perceptibles son las que se traducen en una disminución de la renta disponible de los españoles –aumento del IRPF, aumento del IVA y aumento de los impuestos especiales (tabaco, alcohol, carburantes, etc.)–, pero nada se detecta en lo relacionado con la contracción del gasto ineficiente e innecesario de las administraciones públicas. ¿Serán las condiciones del rescate lo que venga a resolverlo? ¡Ojalá!

Nuestro modelo de Estado, que constituye una completa anomalía en el panorama internacional, precisa de una reforma urgente y profunda. O bien se centralizan gastos e ingresos, o bien se descentralizan; pero lo que resulta del todo inaceptable es un sistema en el que, por regla general, se premia a las regiones que despilfarran mientras se detraen recursos de las más prudentes y ahorradoras. 

Sólo nos queda por conocer en qué momento Rajoy aceptará esta realidad que tanto le incomoda. En sus manos estaba evitar el sofoco fumigando con napalm los nidales autonómicos, pero ha preferido preservarlos aun a riesgo de convertirse en el presidente de un país rescatado. 

9 comentarios:

  1. Miguel Fernández

    Otro Casares Quiroga, que no ve la rebelión, que no ve la sublevación (le llama "algarabías"), que no ve lo que viene... o que no quiere verlo. Se va a encontrar con un desastre de nivel histórico, o nos lo va a dejar para nosotros.

    ResponderEliminar
  2. Laura Fanny Ferrer

    antes nos exprimen como naranjas a los ciudadanos de a pie, que ellos renunciar a sus prebendas.....

    ResponderEliminar
  3. Laura Fanny Ferrer

    no caerá ésa breva Xavier, interesa entramparnos hasta las cejas y que el ciudadano de a pie, esté lo suficiente ahogado que no se pueda mover ni rechistar. La deuda es una gran trampa.

    ResponderEliminar











  4. Juan Ruiz Ruiz

    Laura Fanny Ferrer ; ya nos han exprimido y continuaran haciéndolo: Los intereses generales a los que se refiere esta desgracia de presidente que tenemos, son los particulares de la casta, familiares y satélites. Claro, como miente -¿a quien me recuerda?- con esa naturalidad, cuando lo dice ni siquiera titubea.

    ResponderEliminar
  5. Antonio José Pérez Sanchez · Granada

    Mucha palabreria y buenas intenciones pero queremos empezar a ver resultados ¡¡ ya !!

    ResponderEliminar
  6. Marcial Rico Migueltesorillo Facultad de empresariales Jerez de la Frontera

    es.scribd.com/doc/​19198567/​Confesiones-de-Un-Ganster-E​conomico En este libro se habla del truco de endeudar un país hasta las cejas y luego obligarle a hacer recortes sociales, a votar lo que sea el la ONU. Me lo leí entero.

    ResponderEliminar
  7. Angelica Fernandez

    SIEMPRE VEREMOS LO MISMO: SE DESVISTEN A UNOS, PARA VESTIR A OTROS.......¡¡TRISTE PERO, CIERTO!!.

    ResponderEliminar
  8. Juan Antonio Valdemoro

    La izquierda es un generdor de parados.

    ResponderEliminar
  9. Alejandro Levent Oksit

    En el año 2012 en siglo 21 hay gente que no sabe que el muro de Berlin se a caido. Es triste.

    ResponderEliminar