miércoles, 19 de septiembre de 2012

En el país de los ciegos...



La Casa Real ha inaugurado una página web y el Rey Juan Carlos la ha estrenado con un mensaje que es una versión comprimida a los que nos tiene acostumbrados para las Navidades. Quiere hacer de comentarista sobre un tema que afecta gravemente al país y particularmente a la monarquía que el representa. El escueto y vago escrito real no está a la altura de esa función moderadora ante el radical desafío secesionista que lidera el actual presidente de la Generalidad, Artur Mas. Ni en la forma ni el fondo.

Una carta de cuatro párrafos, plagados de lugares comunes, en unos momentos tan críticos como los que atraviesa nuestra nación sobran las medias tintas, los eufemismos y los mensajes entre líneas habituales en los mensajes del monarca. Así, los llamamientos del Rey a la "unión y la concordia", así como su reivindicación del "trabajo, el esfuerzo, el mérito, el diálogo, el imperativo ético, la generosidad o el sacrificio de intereses particulares en aras del interés general". Todo esto está muy bien pero no es lo que podía esperarse.

En unos momentos tan críticos como los que atraviesa nuestra nación sobran las medias tintas, los eufemismos y los mensajes entre líneas habituales en los mensajes del monarca; falta claridad, solemnidad y dramatismo. Solo cuando habla de “quimeras” consigue la reacción del portavoz Francesc Homs que dice que esto no va con ellos. Es que a los nacionalistas hay que hablarles mucho más claro para que puedan darse por aludidos.

Al discurso del Rey le falta firmeza en el fondo y solemnidad en la forma como para pensar que llegue a ser capaz de moderar a quienes están instalados en plena deriva separatista. Una firmeza que, además, hubiera sido necesaria mucho antes; antes, incluso, del lamentable episodio del "hablando se entiende la gente".

Aunque el monarca ha ido mucho más lejos que el pasmado Mariano Rajoy en su denuncia y sea un alivio para muchos. Pero el mensaje denota falta de autoridad y no es forma de conservar la Nación ni la Corona. Ya se sabe que, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

9 comentarios:

  1. Josep Ruiz

    El rey actuó igual que Rajoy con los problemas miro hacia otro lado cuando en 2007 descubrió los negocios oscuros de Urdangarín y lo mando a USA, no penso en la unidad de España en esos momentos? Increíble la jeta que tiene el monarca

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  2. Jose Cuello Florido

    Apercibo del discurso "Regio" esa insolvencia inmadura de quien quiere pero no puede no sabe; a tajar ciertas declaraciones que a la mayoría de españoles nos duele. Cuando de forma directa se ataca a la (Unidad de la Patria) Por tanto es el "Botafumeiro" de la Catedral de Santiago, que viene y va mientras le hechan carbón y tiran de él, pero de ahí no sale, porque nada sabe decir o no le interesa.

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  3. Fulgencio Martínez-Abarca Gómez · Universidad de Murcia

    Yo estaba deseando que el Rey dijera algo, pero no me parece una web el sitio indicado. Por otro lado, los que se quejan amargamente y dicen que el Rey ha de permanecer neutral, deben saber que su neutralidad es en cuanto a las distintas opciones políticas, pero respecto a la unidad de la nación. Ante cualquier desafío a la unidad de España, el Rey ha de ponerse enfrente por razones obvias. Bien por su Majestad.

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  4. Miguel Fernández

    El descarado anuncio de la secesión de varias partes de España, con apoyo de sus instituciones, que lo son gracias al orden constitucional español, constituye algo de tanta gravedad -o más- que el intento del golpe de Estado (o lo que fuera) del 23F y yo esperaría del Rey algo tan contundente como en aquella ocasión.

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  5. Elvira Arias Fernandez

    ... El tuerto es Rey... ja ja ja

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  6. Xavier Valderas

    Majestad, como humilde ciudadano español, si me permitís matizar vuestra carta, seguramente escrita con muy buenas intenciones, le voy a añadir mi punto de vista. Una cosa son las declaraciones de buenas intenciones, y otra muy distinta son los hechos. Y como dice un viejo dicho: “son los hechos, no las palabras lo que al final cuentan”. Yo estoy en paro involuntario, como lamentablemente estamos millones de españoles, y le aseguro que me da envidia su empleo de Rey; ya me gustaría a mi poder trabajar de Rey, con un estipendio de 8.264.280 euros no estaría nada mal, currando desde un palacio o desde los aviones viajando, muy distinto al durísimo curro de pico y pala soportando calor, frío, viento o lluvia en el que te revientas la espalda y jugándome la vida en lo alto de los andamios. Seguramente imprimiría mi propio estilo y sello en la manera de reinar, cuando no gobernar tal como me encomendaría la Constitución.

    Es verdad que unidos y en paz podemos superar los males que padecemos España, por aquello de “la unión hace la fuerza”, pero no se olvide Su Majestad, que sólo superaremos los problemas económicos-políticos y sociales si:

    1.- Acabamos con la corrupción existente, con esa imperante mentalidad de los políticos y los jueces de embolsarse todo lo que puedan a costa de los contribuyentes con toda clase de suculentos sueldos, desorbitadas dietas, escandalosas prebendas, y demás abusivos privilegios.

    2.- Si en vez de despilfarrar en tantas comunidades autónomas, diputaciones, consejos, entes públicos, etc… optamos por una sola administración única más racionalizada y más económica de mantener, y con funcionarios sólo los justos y no más (a más funcionarios y a más políticos, más parásitos y además más costosos de mantener por parte del resto de los españoles que son los que trabajan de verdad).

    3.-Si no excluimos a nuestros parados quitándoles la prestación y condenándolos al desamparo, y por ende al hambre, dividiendo una España con gente que tiene la suerte de tener una nómina o una pensión, y otra sin recursos propios que acabe siendo una especie de “casta de los intocables”.



    4.- Si estimulamos a la gente emprendedora a trabajar, y con ello a crear puestos de trabajo (y esto no es posible mientras existan leyes y normativas irracionales, impuestos abusivos, y mafias sindicales que extorsionan el derecho a trabajar y a la libre circulación).

    5.-Si sabemos dar prioridad a los españoles (los verdaderos patriotas e hijos legítimos de España), en vez de a los inmigrantes (no son patriotas, y aunque algunos lleguen a decir que sí, serán siempre de dudosa patriotidad, y encima nos usurpan los puestos de trabajo a los españoles y además nos cuestan un pastón de nuestras arcas públicas y una discriminación a la hora de disponer de derechos públicos como la sanidad o las escuelas). España ha de ser de los españoles, y ningún español se ha de sentir extranjero en su propio país.

    6.-Si en las escuelas, en vez de la vagancia, el mal ejemplo y la irresponsabilidad fomentada por los propios docentes-funcionarios, somos capaces de transmitir los valores del trabajo bien hecho, del esfuerzo, de la lucha, del sacrificio, de la honradez y de la solidaridad hacia nuestros ciudadanos más débiles (discapacitados y ancianos).

    El Rey, siendo como muchas veces ha dicho “el primer español en cumplir con su deber”, tendría que ser también el primer funcionario y servidor del Estado en llamar la atención sobre todos esos problemas que nos desvían innecesariamente del buen camino, como un padre que se esfuerza en dar buen ejemplo y corregir los errores y desviaciones de un hijo. Es decir, debe de hacer un toque de atención a los políticos que son los verdaderos responsables del malestar de la patria, y los únicos que pueden legislar y administrar bien. Y en esto último quisiera poner el acento sobre lo que debe de hacer el Primer Ciudadano de España, que no es otro que Su Majestad.

    Un cordial saludo, Majestad.

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  7. Ester de Villalba

    sIN EMBARGO A MI ME GUSTA EL MENSAJE.

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  8. Miguel Fernández

    El descarado anuncio de la secesión de varias partes de España, con apoyo de sus instituciones, que lo son gracias al orden constitucional español, constituye algo de tanta gravedad -o más- que el intento del golpe de Estado (o lo que fuera) del 23F y yo esperaría del Rey algo tan contundente como en aquella ocasión.

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  9. Jose Villar Campuzano

    Tuerto no creo, pero cara dura muchoooo

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