martes, 27 de octubre de 2015

El esperpento catalán

Alrededor de doscientos agentes de la Policía Nacional participan en el operativo que ha comenzado a las ocho de la mañana con la entrada y registro en la vivienda de Jordi Pujol y Marta Ferrusola, en la ronda del General Mitre de Barcelona. Al mimo tiempo nse están realizando registros en 14 domicilios de empresas y allegados de la familia en Barcelona y Madrid. Allí se encontraba Jordi Pujol Ferrusola, quien pernoctaba desde hace unos días en casa de sus padres en la confianza de que en el "santuario" familiar estaría a salvo, y su hermano Oleguer. Este último ha aprovechado que el juez ha dado permiso a sus padres para abandonar la vivienda y ha salido de la casa con ellos. 


El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha ordenado los registros tras el análisis de la documentación enviada por la banca andorrana y que demostraría que Jordi Pujol Ferrusola era el testaferro de la familia y que el dinero oculto al fisco no era la herencia del abuelo Florenci, sino el fruto del cobro de comisiones por parte del primogénito del clan. 


Al mismo tiempo en El Vendrell hay una gran expectación ya que el juez Josep Bosch está procediendo a estas horas procediendo a la apertura de una caja fuerte y cuatro maletines con documentación propiedad del titular de Infraestructures, Josep Antonio Rosell donde se supone existe amplia documentación sobre el procedimiento que se ha empleado solo hasta hace pocos dias para recaudar comisiones a los empresarios que se atenían a las instrucciones del CDC para obtener contratos con la Generalitat.
 


La expresidenta de la Asamblea Nacional Catalana, comisaria lingüística de la Generalidad y exconcejal de ERC en Sabadell Carme Forcadellobtuvo cinco votos más de los previstos, 77 para convertirse en la segunda autoridad autonómica de Cataluña: los de Junts pel Sí (62), la CUP (10) y cinco procedentes de los podemitas de Catalunya Sí que es Pot, que consiguió once parlamentarios el 27-S


Y estrenó el cargo con una proclama separatista basada en la teoría de que el parlamento autonómico tiene un mandato popular para convertirse en una cámara nacional y soberana "que represente a un pueblo libre". Además, dio por iniciado "el proceso constituyente" de la república catalana y en una demostración clara de cómo pretende llevar las riendas del parlamento terminó su discurso con un "¡Visca la república catalana!". No se ciñó exactamente al pacto con la CUP, que pretende que se diga exactamente "estado catalán independiente en forma de república", pero sí al espíritu del acuerdo. 


Ha pasado ya un mes desde las últimas elecciones autonómicas catalanas y el Principado sigue sin Gobierno local. Y es que las fuerzas secesionistas no se ponen de acuerdo sobre quién ha de ser el próximo presidente regional. No hay lugar para la sorpresa: esos políticos, de ínfima categoría, sólo saben destruir y odiar a España; y en cuanto se les saca de ahí, o incluso en cuanto han de coordinarse para ello, se revelan como lo que son, un hatajo de indeseables que no son capaces siquiera de no pisarse la manguera con la que están rociando Cataluña de gasolina. Y pretenden dirigir un país; un país de nuevo cuño, además, que lleve su vergonzosa impronta.

La batasunoide Candidatura de Unidad Popular (CUP) parece decidida a impedir que vuelva a tomar el Palacio de la Generalidad el tóxico Artur Mas, marcado a fuego por los escándalos de corrupción que han devastado su partido –más bien partida– y por los pavorosos resultados electorales que cosecha cada vez que acude a las urnas. Por su parte, el nada honorable Mas no tiene la menor intención de dar un paso atrás y está dispuesto a hacer saltar por los aires esta otra coalición, aun más sórdida que la que ligaba a Convergència con Unió. 

Así las cosas, no es ni mucho menos impensable que los catalanes sean convocados otra vez a las urnas. Serían sus cuartas autonómicas en apenas cinco años. No haría falta un dato más para descalificar por completo a Artur Mas y sus secuaces, que no dejan de demostrar su incapacidad, técnica, política y moral, para dirigir una institución como la Generalidad. Son un contraejemplo, una acabada muestra de degeneración política, de los estragos que puede llegar a causar una ideología liberticida como la que subyace al nacionalismo catalán.

Si tuvieran un adarme de dignidad, se irían sin más dilación a sus casas –si los jueces lo permitieran, claro–. En cuanto a la sociedad catalana, debe escarmentar en sus cabezas y no seguir siendo cómplice de esa plaga que la está estragando: ya es hora de que predique el seny de que suele presumir expulsando de su seno a quienes la están corrompiendo, en todos los órdenes, hasta límites francamente obscenos.

https://youtu.be/ExfNsf0GeRQ

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