miércoles, 8 de julio de 2015

Pinchazo de la burbuja financiera china


Todos los mercados europeos que están pendientes de la evolución de la crisis con Grecia y resulta que prácticamente ha pasado inadvertido por los medios de comunicación el pinchazo en las bolsas chinas en estos últimos dias, que podría desencadenar una verdadera catástrofe en la economía mundial. Tras una espectacular subida del 150% en menos de un año el mercado ha empezado a caer en picado.

La bolsa de Shanghai abría este miércoles en torno al 8%, cerrando con pérdidas del 5,9%, mientras que Shenzen caía por encima del 5% al comienzo de la mañana, matizando la caída al final de la jornada con un 3%. Este dato si se mirara de manera aislada no tendría casi importancia, el caso es que las pérdidas que se han producido en los parqués del país asiático en las últimas semanas están en torno a los 3 billiones de dólares (trillones según la métrica anglosajona).

Las caídas de este miércoles se suman además a un mes pésimo para las bolsas chinas, con un 29% de caída acumulada, y lo hacen pese a los esfuerzos del gobierno que parecieron funcionar a comienzos de esta semana. Caen, además, sin perspectiva de un final próximo. Según analistas, consultados por The Guardian, no se espera una remontada hasta dentro de unas semanas.

Todo esto ha provocado el cese de cotización de cientos de empresas chinas, que automáticamente han dejado de registrar en bolsa al marcar pérdidas por encima del 10%. Han dejado de cotizar apenas 10 minutos después de la apertura de los mercados en muchos casos. Se calcula que en total, 1.400 empresas de las 2.800 que cotizan han pedido suspender la cotización al experimentar rápidos descensos en sus valores.  Se espera que esta suspensión se prorrogue hasta que el mercado se estabilize.

La subida la provocaron los pequeño inversores que ahora ven esfumarse su dinero y son los mayores perjudicados. Más de 90 millones de pequeños inversores chinos entraron en Bolsa atraídos por la gran rentabilidad, las continuas subidas y sin tener grandes conocimientos financieros. Era dinero fácil e incluso se endeudaron para comprar títulos. Ahora, lo han perdido todo.

El banco central del país, el Banco Popular de China, ha anunciado aún más medidas para intentar dar más liquidez a la Corporación de Financiación del Mercado de Valores de China, para impulsar la estabilización de los mercados.

1 comentario:

  1. Jacintin Calderon Aranzana

    El pánico en China amenaza con un cataclismo bursátil mucho mayor al de Grecia

    Desplome de todos los valores de la bolsa china | EFE
    LUIS F. QUINTERO 2015-07-08
    Mientras los ojos de medio mundo siguen clavados en Grecia, temerosos de lo que pueda pasar en las próximas horas, el gigante asiático comienza a dar señales de agotamiento al otro lado del globo. El motor chino, ese que parecía llamado a sustituir a los EEUU como mercado hegemónico mundial parece haberse detenido súbitamente. El fuerte desplome de sus bolsas preocupa ya más que Grecia en los centros financieros más importantes del planeta.

    Al lado de una crisis China, los problemas griegos se antojan insignificantes, tanto por


    la exposición de grandes países como EEUU (sus bancos están 10 veces más expuestos a China que a Grecia), como por el hecho de que China es el segundo socio comercial más grande de Occidente y el país con el segundo mayor PIB mundial, por detrás de EEUU.

    Así, por éstas y otras razones, todos los analistas coinciden en advertir que un desplome de la bolsa china constituye un evento mucho más peligroso que cualquier riesgo asociado a Grecia. Los índices chinos Shanghai Composite y Shenzhen Composite se han desplomado un 30% desde máximos. ¿La razón? Los inversores temen encontrarse ante unas acciones en plena burbuja. Al mismo tiempo, el Gobierno no puede seguir estimulando los mercados.

    Fuentes financieras de la City consultadas por Libertad Digital advierten de que el pánico ya se ha desatado en el mundo financiero. Todo lo que impacta en China pone en cuestión las inversiones en el mercado asiático. Tendría impacto en las empresas extranjeras que exporten a China, así como fuertes fluctuaciones en los precios de las commodities.

    Estas mismas fuentes explican que desde abril la bolsa


    china está tocando máximos, generando un efecto rebote que se extendió durante el mes de mayo, cuando los chinos abrieron 12 millones de cuentas corrientes para comprar acciones en bolsa. Por este motivo uno de los temores principales de los inversores es encontrarse ante una nueva burbuja. Al mismo tiempo existe el temor de que el Gobierno haya tratado de manipular el mercado hinchando artificialmente el precio de las acciones de las empresas públicas para venderlas.

    Lo cierto es que actualmente la incertidumbre ha dado paso al pánico: "No se sabe el valor real de las cosas, el valor real de las acciones", dicen estas fuentes que recuerdan que en entornos donde el mercado no es eficiente estos estallidos de desconfianza pasan factura.

    Este miércoles el Heng Seng y el Shanghai Composite se han hundido cerca de un 6% y han contagiado al Nikkei japonés que ha perdido los 20.000 puntos tras desplomarse un 3,14%. Ante el temor a que se extienda el pánico, el banco central chino ha ofrecido más liquidez con el objetivo de estabilizar las bolsas. Unos esfuerzos que se están demostrando estériles, ya que el desplome crece por momentos. El Gobierno


    Chino trata de embridar estas caídas inyectando 80.000 millones de dólares en el interbancario y tratando de frenar la la especulación aumentando los márgenes.

    El regulador de los mercados chino, la CRMV, ha advertido de que una "liquidación irracional" está causando "un estrés de liquidez en la bolsa" y ha provocado ya la suspensión de cotización de más de la mitad de los valores en bolsa (1.429 compañías). Como resultado en las últimas tres semanas se ha borrado una tercera parte del valor de las acciones chinas.

    Muchos expertos consideran que el fuerte crecimiento que experimentaron estos mercados se debió a que los inversores promedio se endeudaron para invertir en acciones. Cuando éstas han comenzado a caer han desinvertido rápidamente para reembolsar los préstamos, lo que aceleró aún más la caída de los precios.

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