domingo, 1 de julio de 2018

Ante la próxima visita a la Moncloa de "Kim dinamita"

Pedro Sánchez y Quim Torra, el pasado 22 de junio, en Tarragona. / EFE / JESÚS DIGES

El bochornoso espectáculo dado por Quim Torra y los paniaguados que viajaron a Washington con motivo de unas jornadas culturales, no auguran un buen futuro a las negociaciones que esta va a mantener. No solo por los antecedentes del honorable, también porque no se ha dado cuenta de quien es y lo que él representa ante los catalanes. Sigue actuando como el muñeco programado desde Hamburgo que impide el desarrollo y la reconciliación de la región que ni siquiera lo ha votado. 

Debe reconocerse que la contribución del activista Torra a las tesis más escépticas en Madrid resulta impagable. Son sectores, además, que saben del lastre que debe arrastrar el actual presidente de la Generalitat: el de sus escritos xenófobos que le desautorizan para reclamar a los demás el respeto a la diferencia que él constantemente reivindica. El independentismo en general –no sus núcleos fanatizados- ya sabe que Torra ha sido una trampa saducea impuesta por Carles Puigdemont; está al cabo de la calle de que sus salidas de pata de banco fuera y dentro de España le convierten en un dirigente inexperto y excéntrico y sospecha que la situación de desgobierno en Catalunya –la Generalitat es una institución instalada en la resistencia- acarreará antes o después una reacción social contraria al populismo separatista.

El presidente de la Generalitat, después de la ridícula indecisión sobre su asistencia al acto de inauguración de los Juegos Mediterráneos en Tarragona, ha roto enfáticamente relaciones con la Corona a cuyo titular volvió a desairar el pasado jueves con motivo de la entrega de los premios que otorga la Fundación Princesa de Girona.

La política dinamitera de Torra


Los comportamientos del presidente de la Generalitat favorecen a corto plazo las tesis más escépticas sobre una solución para la crisis de Catalunya. La paciencia de Sánchez es rocosa, no se sabe si por voluntarismo o porque se está midiendo su capacidad de resistencia

Un muy amplio sector político y social en España cuenta con los comportamientos obtusos y radicales de Joaquim Torra para que fracase la política de distensión del presidente Pedro Sánchez. El de la Generalitat concede la razón un día sí y otro también a quienes tienen diagnosticado el “problema catalán” como irresoluble, al punto de que, al serlo, carece de remedio. O que no cabe otro que el meramente paliativo, confiando en que la potencia del Estado termine por erosionar la capacidad de movilización e insurgencia del independentismo.

El mismo día en que el Gobierno iniciaba los trámites para trasladar a los presos políticos preventivos a cárceles de Catalunya –el pasado jueves-, se conocía el incidente de Joaquim Torra y la delegación catalana que le acompañaba en un festival cultural-folklórico en Washington.

Al mitin del presidente de la Generalitat denigrando al Estado español y a su sistema democrático–inoportuno, inapropiado y falto de consideración hacia los propios anfitriones, que suspendieron los discursos inaugurales- respondió en unos términos razonables el embajador de España, expresamente respaldado por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el ministro de Exteriores, Josep Borrell. El presidente Sánchez, que quiere preservar tanto cuanto sea posible un clima de distensión, se comportó con Pedro Morenés, nuestro representante en EEUU, como lo hizo con los desaires a Felipe VI: mirando hacia otro lado.

Por si fuera poco, tras la visita oportunista de Pablo Iglesias a la Generalitat, las versiones sobre el contenido de la conversación divergieron casi radicalmente. Mientras el líder de Podemos aseguraba que Torra le había garantizado el abandono de las políticas unilaterales, el presidente de la Generalitat decía mantenerlas reivindicando “otro 1 de octubre”.

La apuesta de Sánchez es de riesgo, muy superior a la del independentismo catalán si se aviniera a un replanteamiento razonable de sus reivindicaciones que siguen sustentándose en comportamientos faroleros: el secesionismo no tiene mayoría social, carece de apoyo internacional, ha fracturado la sociedad catalana y está perjudicando las posibilidades socioeconómicas del país.

El Gobierno ha reiterado que su disposición es clara: en una mano el diálogo y en la otra la Constitución. El margen es amplio pero tiene líneas rojas. Si Torra se empeña en seguir colocando bombas de relojería en las políticas de Sánchez –que están siendo, por cierto, un tanto precipitadas y en exceso voluntaristas-, se arriesga a que se produzca en el Estado un repliegue defensivo con aún mayor determinación del que protagonizó con Rajoy y el PP.

La paciencia de Pedro Sánchez parece ser rocosa. No se sabe si lo es por puro voluntarismo o porque supone que el independentismo más radical está contrastando su capacidad de aguante. Pero sea lo uno o lo otro, los comportamientos de Joaquim Torra son objetivamente dinamiteros porque parecen pretender la implosión de los planes del Gobierno socialista para cambiar el signo de los acontecimientos en Catalunya.

Al paso que llevan los acontecimientos, la entrevista del próximo día 9 en la Moncloa entre Torra y Sánchez se encamina hacia el fracaso. Los esfuerzos del presidente del Gobierno para que el encuentro se produzca en un ambiente de distensión parecen despreciarse –o no valorarse- tanto por Torra como por su entorno más inmediato. Los catalanes, independentistas o no, están muy cansados de tanto teatro y desean pasar a otro estadio mas práctico. Todo ello va a ser será cuestión de tiempo  y entonces van a pasar por encima de Torra y todos sus fanáticos partidarios.


14 comentarios:

  1. José Ramón Campiño Pérez

    Habrá que recibirlo con miles de banderas

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  2. Maria Isabel Velasco Nuñez

    Lo juro que pone cara de no estar bien psicologicamente¡¡¡¡¡

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  3. Ines Gonzalez Santin

    Cuando se vaya desinfectar

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  4. S Guanche Vlc

    Odio amor y guerra !!!

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  5. Carmen de Diego

    Esta foto no me gusta me desanima.

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  6. José Redondo

    El Chis Torra y el Guapito hacen buena pareja para el trullo.
    En el talego lo pasaran bien.

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  7. Carmelo Hebrero Martín

    Me parece a mí que son tal para cual, al menos de tontos porque lo son y de baba aparte de malas personas

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  8. Maricarmen Gómez Cid

    Dos tontos muy tontos, pero que viven de nsootros.

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  9. M Carmen Bermejo

    Temblaz Españoles, se no preveen grandes cambios, no se q les habrá prometido pero ellos cacarean todas las tardes en tv3 q por cierto en cuanto Sanchez les dio el dinero se lo gastaron en ella, porqué claro los indep. tienen q dar sus discursos en algún sitio, bueno q ya están seguros del Referéndum. Sanchez eres escoria por permitir q todo el mundo se ria de los Españoles, si salimos de ésta espero q desaparezcas de nuestras vidas impresentable.

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  10. Pilar Zamora

    Garrulo indigena a su puñetera tierra
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  11. Francisco Tomas Reus AQUI

    LOS TIENES! QUE TE PARECE?

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  12. Antonio Cano

    Atila el traidor y Chistorra el mongolo. Arreglada esta España con estos dos impresentables.

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  13. Pilar Ortiz Cora Pilar

    No importa, este chico nuevo, lo aguanta todo y se bajará los pantalones ante Kim dinamita

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