Pánico en el PSOE
Desde la sorprendente aunque esperada renuncia de Alfredo Pérez Rubalcaba, a raíz del desastre electoral del 25-M, el PSOE había descubierto en Susana Díaz una figura con capital político suficiente como para concederle posibilidades de futuro y pudiera ser la nueva dirigente del partido. En rigor, ella no se había lanzado a la carrera, sino que había experimentado múltiples requerimientos para hacerlo de los barones y notables de su partido y simplemente se estaba dejando querer. Puede ser que muchos y de otras formaciones hubieran visto en la figura de Susana Díaz la continuidad y la seguridad que no iban a revisarse temas peligrosos para cada uno de los actores del teatro político de este país. No sé si ella ha tomado esta decisión por su cuenta o quien le habrá dado el consejo de dar el paso atrás, pero nadie desde hace muchos años habría tenido en la palma de la mano una victoria sin hacer nada para ella y sin tener apenas oposición. ¿Habrá sido el avance elector...