El demonio está en Gibraltar
Fabián Picardo ha declarado que no va a retirar los bloques de hormigón con pinchos que el mandó echar al mar “antes de que se congele el infierno”. Luego, viene una eurodiputada y clama para que los ingleses no vengan a veranear a España donde vienen los ingleses a lanzarse por los balcones de los hoteles y emborracharse. Encantado. ¿Y dónde van a hacerlo, en Egipto? Cameron dice que cogió el teléfono y puso a Rajoy en su sitio y que éste agachó la cabeza prometiendo poner fin a los controles. Lo más probable es que le contestara una gallegada que el inglés no entendió a pesar de tener bien cerca a irlandeses y escoceses, que son primos-hermanos de los de Compostela, porque resulta que los controles siguen. ¿Y qué ocurre ante tal inaceptable insubordinación al Gobierno de Su Majestad?, pues que va el primer ministro y manda unos herrumbrosos barcos, vergüenza de lo que una vez fue la Navy, a unos ejercicios ya programados sin ninguna amenaza concreta, porque lo q...