Servicios de traducción al servicio de la estupidez
Hace ya varios años se habilitó el senado con un caro sistema de traducción para que unos senadores pudieran dirigirse a sus compañeros de escaño a través de unos pinganillos en el idioma que les venga en gana con la colaboración de unos traductores que no hacen ninguna falta, cuando todos ellos sin excepción entienden y se expresan perfectamente en el el idioma español con el único fin de hacerse notar o dificultar las sesiones parlamentarias. A pesar de que ya ha quedado demostrado que está representando el hecho de utilizar los servicios de traducción no se usa apenar entre aquellos senadores que tienen el derecho y el deber de expresarse en el idioma común de todos los españoles. Después de estar funcionando cada vez más excepcionalmente este sistema y a pesar de su coste de varios millones anuales, hasta ahora nadie ha decidido suprimirlo. El derecho a declarar en catalán de algunos de los testigos que han pasado hasta el momento por el ju...