jueves, 8 de marzo de 2018

Una huelga contra las mujeres



Este jueves está convocada una huelga sólo para mujeres, se supone que destinada a denunciar una situación que, leyendo el manifiesto de las convocantes, es más que dramática, infernal, inhumana. Y eso es una grosera mentira.

En el corazón de la convocatoria de huelga hay algo aún peor que esa falsedad: la falacia de relacionar la supuesta situación desesperada de las mujeres con el capitalismo y el cristianismo, que, precisamente, son las bases del sistema que proporciona los estándares de bienestar, seguridad y libertad de los que disfrutamos –también las mujeres– en Occidente. Porque allí donde el capitalismo no ha llegado a imponerse, allí donde el cristianismo no ha sido la religión sobre la que se han fundado las bases morales de la sociedad, la mujer sí vive un infierno: en África, en países musulmanes como Arabia Saudí o Irán, en la India, en China…

Pero de eso no dicen nada nuestras feministas huelguistas, ni de los doce millones de niñas que son obligadas a casarse cada año, ni de las decenas de jóvenes de Irán encarceladas por quitarse el pañuelo…

De lo que se trata no es de liberar a las mujeres de una opresión que no padecen en España, sino de imponer un sistema político, de dividir la sociedad en bloques irreconciliables y, en el tema concreto que nos ocupa, de crear mujeres-víctima, seres necesitados de una protección especial para trabajar, para relacionarse con el resto de la población, para decidir qué quieren ser en cada época de su vida.

Probablemente en ningún país del mundo se ha dado un cambio social tan rápido y profundo como el que se ha vivido en España en el último medio siglo en muchos ámbitos, y, desde luego, en lo relacionado con la situación legal, económica y social de la mujer. Hay en España mas mujeres que hombres en la universidad o trabajando como médicos, alcaldesas, políticas gracias a su esfuerzo, pienso que sobre este tema no tienen que venir de Venezuela o Cuba para decir lo que tenemos que hacer.  

La verdad, tan real e innegable como la primera, remite a una causa última, por lo demás, bien fácil de identificar. Esa causa se llama maternidad. Al punto de que, dados idénticos niveles de capacidad profesional, la brecha salarial entre las mujeres que han renunciado de grado a ser madres tiende a desaparecer o a hacerse irrelevante en el grueso de los sectores productivos.

Lo que no se puede reconciliar con leyes, normas, reglamentos y retórica antipatriarcal es la expectativa de alcanzar un hueco en los tramos superiores de la pirámide, los estrechos escalones próximos a la cúspide en los que los ingresos de los afortunados y afortunadas que logran alcanzarlos se disparan, al tiempo que se goza de una relación tradicional y plena con los hijos en su primera infancia. Y no se puede porque no cabe ser madre de verdad y alta directiva de verdad. No, no se puede. Hay que elegir.

Viendo en el Congreso ejemplos de mujeres que en dicha institución es la "portavoza" del partido que ha estado promoviendo con mas ahínco esta huelga, es alguien por haberse arrimado al macho alfa y ahora quiere imponer su modelo a las demás, siento un rechazo frontal a lo que pretenden estas "feministas" que ni siquiera han trabajado en su vida, ni tienen descendencia, mediante cuotas, huelgas o imposiciones.

Porque ellas, ganan menos no por ser mujeres, sino por ser madres. Es la maternidad, no el sexo, lo que se paga. Ellos, es verdad, aún no pueden engendrar seres vivos en sus vientres, lo que les otorga una ventaja competitiva de partida en esa selva que es el mercado laboral frente a las mujeres, siempre condicionadas por los imperativos insoslayables de su reloj biológico. Pero esa  falta de equidad inicial se puede resolver con leyes. Es relativamente sencillo.

Si de verdad hace ayudar a las mujeres es en su doble cometido ante la humanidad que solo ellas pueden llevar a cabo y deben ser ayudadas por parte del estado, partidos o sindicatos: Es que las mujeres deben poder elegir si quieren compatibilizar la maternidad y la formación de los hijos pequeños, con su  carrera profesional en el momento crucial de su vida,  con la creación de mas guarderías públicas y mediante verdaderas ayudas económicas a las familias como las que ya existen desde hace años en la mayoría de los países europeos.

5 comentarios:

  1. Jose Antonio Lopez Antolin

    No se deve boicotear una huelga

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  2. Fabián Conde

    Que te apuestas que en las manifestaciones de esa huelga solo para mujeres va a haber más tíos que tías??

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  3. Satur Patakovich

    Algunas ya no saben como justificar su hidrofobia

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  4. Virginia Marcos Martinez

    A los i independistas le da igual como ellos tienen el dinero..fuera.
    Si ay paro a ellos no le afecta.

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  5. Dani Olímpic

    No és veritat, ha sigut una folga convocada a totes les persones, obviament, les dònes han tingut una major participació que els hómens, pero tots, tots, podiem afegir-se a la folga,

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