El Día de la Marmota

Raúl Romeva: "Mucha gente está muy preocupada por el tema europeo. Yo voy como mínimo a tranquilizar a mucha gente (…). Si usted tiene la nacionalidad de un Estado miembro y, por tanto, la ciudadanía europea, ninguno puede perderla".
No es un tuit, pero la importancia de la declaración justifica la excepción. Esto es lo que dijo el señor Romeva, líder trampantojo de Junts pel Sí, en el debate electoral que se celebró en la TV3 catalana el pasado domingo. Fue su respuesta a la pregunta de si la independencia de Cataluña acarrearía su salida de la Unión Europea, e invocó como fundamento de su resuelta afirmación dos leyes tan característicamente catalanas como el Código Civil español y la Constitución.
Pero don Raúl se regodeó aún más en el pase y añadió, con un desparpajo realmente notable, que tal expulsión exigiría el previo reconocimiento de Cataluña como Estado independiente por todos los Estados miembros de la Unión Europea. Luego, como era claro que tal reconocimiento no se iba a dar, la expulsión era imposible.
Curiosamente, el señor Antonio Baños, líder de la CUP, fue aún más explícito.
"¿Es posible expulsar a una comunidad autónoma de Europa? No. ¿A quién es posible expulsar? A un estado. Es decir, España primero tendría que reconocer a la República catalana y entonces vendría la expulsión".
Razonó el Sr. Baños que la sola declaración unilateral de independencia de Cataluña no basta para dejar a Cataluña fuera de España y convertirla en un Estado independiente. En su consecuencia, pese a tal declaración, Cataluña seguiría siendo una comunidad autónoma, es decir, parte de España, por lo que su expulsión de la Unión Europea no sería posible.
Sorprendentemente, la gran tomadura de pelo a los ciudadanos catalanes que implicaban las palabras, tanto de uno como de otro, no fue denunciada por ninguno de los demás participantes en el debate, si exceptuamos una torpe réplica de García Albiol, que al menos llegó a intuir que algo chirriaba en el discurso a dúo que estaban perpetrando los dos prohombres del secesionismo catalán.
Y es que la contradicción era manifiesta. Diseccionemos el discurso de Baños y Romeva: no hay que temer que la declaración unilateral de independencia de Cataluña provoque su expulsión de la Unión Europea, porque tal declaración no la convierte per se en un Estado independiente si no media el reconocimiento de España y de los demás países miembros. Con declaración o sin ella, Cataluña seguirá siendo una comunidad autónoma, como Extremadura o Murcia… ¡Y es en esto en lo que cifran su seguridad de permanencia en Europa! O sea, que estos dos adalides de la independencia basan todas sus esperanzas en que tal independencia no se produzca.
En definitiva, lo que nos están diciendo, sin ningún recato, es que lo único que les interesa de la declaración de independencia es la declaración, no la independencia. Y por eso no hay riesgo de expulsión. Porque, una vez perpetrado el momento Balcón, no está en su intención ir más allá, consumando el proceso político y jurídico de creación de Cataluña como un Estado independiente.
Una Cataluña independiente, pero sin independencia, esto es, independiente tan solo en las proclamas de salón, en la mesa camilla del provincianismo catalanista, pero igual de dependiente en la realidad de las leyes y los tratados internacionales. Eso es lo único que quieren.
El debate que no debía haberse producido
El empeño de García Margallo por intentar convencer a su
amigo Junqueras para que el suicida no se tire por el barranco ante unos enfervorizados
seguidores, y con el resto de Europa ven preocupados y asustados por las
consecuencias de una amputación en Escocia, Córcega, Kosovo, y tantos lugares de
Europa que llevan años buscando imponer su identidad a costa del resto que quienes
teníamos un hilo de esperanza que la razón y la experiencia llevara finalmente a
recapacitar al suicida, se ha visto frustrado.
Frente a los datos ciertos de Margallo se enfrentó a las mentiras de Junqueras con un discurso de ilusiones avalado con el apoyo de cientos de miles de los ciudadanos que
acudieron a la Meridiana, convirtiendo el debate en un diálogo de sordos que lleva camino de no llegar a ninguna parte.
En realidad, nunca se trató de otra cosa: una vuelta de tuerca más en el mercadeo de los privilegios y las impunidades. Un monumental engaño a los independentistas de buena fe, a los que han hecho creer que el gran Momento Histórico había llegado, cuando lo único que hay es un nuevo Día de la Marmota. Otro más.
Roberto Perez Ramos
ResponderEliminarMenudo quinteto.
Vicente Fito Estal
ResponderEliminarLos cinco "PETARDOS"
Carlos Vera Moreno
ResponderEliminarqUE HABRIA SIDO DE LA PRENSA, SIN ESTE PRODUCTO PARA VENDER...
Roberto Perez Ramos
ResponderEliminarMe da un asquito mirarlo.
Rosario Martínez Sánchez
ResponderEliminarSolo defienden LA CORRUPCIÓN y el engaño a todos lo catalanes.
Jose Vicente
ResponderEliminarLos cinco chinetes del arrobalicis.
Antonio Pozo Velez
ResponderEliminarmíralos,que montón de mierda junta.Cerebro no les queda porque tienen marca de hombres y mujeres Neandertal.
Alfonso Tomas Moya
ResponderEliminarque replesentacion de cataluña estos 5 al museo de los horrores
Pepe Sánchez
ResponderEliminarQue PESTE , tanta MIERDA JUNTA.
Vicente Quilis Frances
ResponderEliminarvaya gentecica,cuando los veos me entran ganas de bomitar
Pilar Zamora Ruiz
ResponderEliminarESTO PARECE UN CIRCO, SOLO FALTAN LOS ENANOS
Luis Manuel Pombo Gonzalez
ResponderEliminarEstos no se acuerdan que por alta traicion fue ejecutado un president....y el que olvida el pasado esta condenado a repetirlo
Elvira Ruiz
ResponderEliminarQue ganas que lleguen las 12 para no escucharos por lo menos en 24 horasss