Regenerarse o morir
Ahora cuando saltan escándalos por doquier en el mundo
de la política, los ciudadanos alarmados
claman contra esto y aquello y proponen o disponen soluciones.La profunda crisis que padecemos desde hace ya tantos años ha tenido por consecuencia una eclosión de regeneracionismo y reformismo. También algunos de los
partidos políticos no mayoritarios están clamando por reformas como listas
abiertas dentro del sistema electoral como una ley que defina el régimen y la
financiación de los partidos.
Sin duda es una buena noticia que la crisis haya hecho las
veces de despertador o aguijón, que haya servido de acicate. Que por fin haya
calado hondo la idea de que la economía no lo es todo, que de hecho los
problemas económicos que padecemos tienen causa en otros más antiguos y de
mayor calado. Ahora bien, las soluciones o concepciones-marco más extendidas no
invitan al optimismo. Son más de lo mismo. Más de lo malo conocido.

No necesitamos más Estado. Lo que necesitamos es que sea
mejor. Para ello, debe replegarse, depurarse y concentrarse en su auténtico
cometido: dotar a la sociedad de un marco legislativo claro, sencillo, no
invasivo; velar por la vida y la hacienda de los ciudadanos y por el cumplimiento
de los contratos; gestionar con el mínimo de burocracia posible la
administración de la cosa pública, impartir justicia, defender los intereses
nacionales dentro y fuera de nuestras fronteras.
Tenemos
un grave problema de calidad institucional, lo cual explica la debilidad de
nuestra sociedad civil. Si no lo solucionamos, no podremos avanzar en ningún
otro ámbito. Si lo conseguimos, habremos dado un salto cualitativo y nos será
mucho más fácil salir del hoyo.
Manuel Sánchez Cánovas
ResponderEliminarPero si el tal Albert es un clon de Adolfo Suárez.... Este es corporativista, seguro...
Jose Villar Campuzano
ResponderEliminarMuy bien, pero quien le pone el cascabel al gato? ya es hora..