La marcha de Messi, un golpe al supremacismo
Con la deserción de Messi, el Barça completa su decadencia y arrastra en su caída a la ficción supremacista del independentismo, levantada en buena medida sobre los éxitos deportivos del club del régimen. No es una frivolidad. Se había ido Guardiola como símbolo telúrico entre el gol y la nación, su presidente Laporta identificaba directamente fuerza deportiva e independencia, y Messi perdía por desgaste de materiales a sus escuderos más preciados, Puyol, Eto’o, Xavi, Iniesta, Busquets…El propio Guardiola ha cambiado su amor incondicional por Cataluña, por su propio comedero. El entusiasmo emocional colectivo que produjo el Barça de Messi y Guardiola en el catalanismo, llevó a identificar la superioridad deportiva con el supremacismo nacional (no olvidemos que el Barça es la auténtica selección de Cataluña). O por ser más exactos, el trasvase emocional de la superioridad deportiva del Barça ha tenido una importancia capital en la soberbia supremacista del...